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#Columna – ‘La generación de cristal’

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Por: Alejandro Gil Torres.

Las palabras, la intención y el tono empleado son componentes claves para una comunicación completa y eficaz. Precisamente por el poder y la influencia que conlleva la palabra, el recurso de eufemismos o suavizar el mensaje se ha convertido en una estrategia para evitar la explosión de la esfera de cristal, perteneciente a la recién llamada ‘generación de cristal’.

Quiero confesarles que al ver el video La generación de cristal: un poderoso mensaje del director de cine Carlos Morett en Facebook y documentarme sobre la denominación de los Millennials y Centennials me generó mucha curiosidad y asombro al reconocer la razón que conservaban los argumentos de este conferencista mexicano. Él fue muy insistente en la implementación de eufemismos en su país y cómo muchos jóvenes pretendían ser reconocidos en redes sociales, recurriendo a sus fotos, las cuales eran tomadas en infinidad de veces, hasta el punto de escoger “la más apropiada” para subir a su perfil. Un argumento fascinante que logró autocuestionarme, fue el siguiente: “Las épocas duras forman hombres duros, las épocas fáciles forman hombres débiles, personas débiles, personas de cristal”.

Una premisa importante que hace parte de la ‘generación de cristal’ es la fragilidad y susceptibilidad de las personas pertenecientes a este grupo, debido a diferentes situaciones que les resulta complicado afrontar o lidiar. Lo anterior me hace devolver un poco en el tiempo a una frase muy típica… “no te lo tomes personal”, si vos estás leyendo este mensaje, quizás te sintás identificado. Por tal motivo quiero resaltar algo que mencioné en el primer párrafo: el tono. ¿Cuántos no hemos mal interpretado un mensaje de cualquier amigo, familiar o compañero del colegio, universidad, incluso, el trabajo y literalmente formamos la tremenda película de Disney?

Lastimosamente el control de la mente de los demás está incluido en una antigua lista: Lo que jamás se podrá controlar y esto incluye el tono en la comunicación. ¿Por qué soy tan reiterativo con las emociones que se transmiten en nuestro lenguaje corporal? Por la sencilla razón de que es ahí donde aparecen las primeras fisuras en la esfera de cristal y nuestras emociones comienzan a dispararse de una forma incontrolable. El drama y la debilidad se apoderan fielmente de los pocos signos del ser racional que quedan.

Basándome en las palabras de Carlos Morett, el tiempo no va a cambiar los diferentes patrones de conducta por los cuales fueron educados nuestros padres o abuelos, ya que en ese tiempo el acceso a la tecnología, internet y medios de comunicación no era tan sencillo y eficaz como ahora. Los jóvenes hemos ingresado a una gran puerta donde literalmente todo está a un abrir y cerrar de ojos, herramienta que termina siendo contraproducente cuando el usuario no es capaz de emplear comportamientos esenciales y contundentes en la formación del ser, como la madurez, autoestima y ser racional. Los anteriores permiten establecer si realmente puede afrontar situaciones o momentos inesperados, reacciones típicas y diálogos cotidianos.

“La vida no es color de rosa”, decían por ahí. Siento que la propia generación de cristal es más un llamado de generalización, entiendo el contexto en el que vivimos los jóvenes, sin embargo, ¿llegar al límite de establecer a una cantidad tan amplia de personas como de cristal?, sería más adecuado emplear el uso de ‘persona de cristal’ ya que algunos individuos sí cumplen con estas características, pero no hacen parte de un dilema moral, sino de un ejercicio de autocrítica, en el cual evalúan qué tan aportante es para sus vidas la fragilidad o susceptibilidad ante los comentarios o situaciones de su cotidianidad.