Home Columnistas Alejandro Gil Torres #Columna – La latente discriminación

#Columna – La latente discriminación

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Hace unas semanas ocurrió un nuevo hecho que me sacó de mi estado de plenitud. El joven Daniel Castellanos decidió donar su sangre por tercera vez en un banco de sangre del Instituto Distrital de Biotecnología. Cuando procedió a diligenciar el formulario estándar para dicho procedimiento, se encontró con diferentes interrogantes que hacían alusión a su orientación sexual y su historial sexual con otros hombres. Hasta ahora todo se contempla desde una perspectiva “normal”, sin embargo, el problema comenzó cuando una de las enfermeras o miembro de este banco le aseguró al joven que no podía continuar con la respectiva donación porque los homosexuales hacen parte de los grupos de riesgo para contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS) y que están excluidos para realizar este acto altruista.

Les confieso que me quedé atónito y con una impotencia de alto nivel al reconocer que hasta en instituciones de salud pública sigue prevaleciendo esta clase de bajezas, y más conociendo que era la tercera vez que este ciudadano voluntariamente decide donar e irónicamente en las anteriores ocasiones también fue rechazado por las mismas razones que desde mi percepción son totalmente homofóbicas.

Pero detengámonos un instante a analizar el panorama por el cual se desestimó la voluntad de Daniel. De acuerdo a un informe de Cuenta de Alto Costo, Fondo Colombiano de Enfermedades de Alto Costo del Ministerio de Salud y Protección Social y el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, entre el 01 de febrero de 2019 hasta el 31 de enero de 2020 se reportaron 12.528 nuevos casos de VIH, 123.490 personas viven con la enfermedad y 1.626 fallecieron durante este lapso de tiempo. Por otro lado, este artículo revela que entre los grupos clave en los casos prevalentes, se encuentran los hombres que tienen relaciones sexuales con personas de su mismo género con un 39,74 % y las personas que consumen sustancias psicoactivas diferentes a las inyectadas con un 2,86 %. En el mismo período se informó que la prevalencia de esta infección era de 0,25 por cada 100 habitantes. Sin embargo, se puntualizó que el mayor porcentaje de las personas que viven con la enfermedad no aparece en el listado del grupo de riesgo, por lo tanto, se deduce que toda la población sin importar su orientación sexual es población que puede ser propensa a contraer esta infección sino emplea los respectivos cuidados de protección.

No obstante, La Secretaria de Salud de Bogotá se pronunció sobre el caso de Daniel y destacó que ninguna persona por su orientación sexual puede ser excluida de la donación de sangre en los diferentes bancos o puntos.

La situación es inaudita e incomprensible porque este ciudadano presentó de forma responsable su prueba negativa de VIH y su historial sexual. Aunque es muy transparente de su parte, sigue siendo discriminatorio que estigmaticen a una población dentro del concepto de promiscuos, cuando lo anterior también puede ocurrir con personas heterosexuales.

Es muy desconcertante e inadmisible que instituciones de salud promuevan esta clase de prácticas tan retrógradas, donde lo más lógico es que se instruya y emplee la diversidad y el respeto a todos los que deseen ayudar a salvar vidas. Colombia continúa escalando en los peldaños de la crisis de la intolerancia y discriminación. ¡Ya basta! Es inaceptable que en medio de tantos conflictos políticos y sociales que predominan en el panorama mediático, ocurran esta clase de situaciones que decepcionan aún más las estrategias de ‘El Estado’ por mantener la diversidad por todo lo alto.

Espero que reformen en la mayor prontitud esta clase de filtros al momento de donar y capaciten mejor a los enfermeros o miembros de los bancos de sangre para que casos como los de Daniel no se repitan. Ya es suficiente con la homofobia por parte de personas conservadores en la calle, o en tu propio hogar, para que supuestas instituciones reflejen acciones tan injustas.