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#Columna – Sería bueno

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De camino a la oficina, Sebastián Maldonado se distrae mirando por la ventana del bus; una actividad que le hace entrar en un trance contemplativo.

En una esquina ve que una pareja discute. Ambos mueven los brazos de arriba abajo con energía.

“Sería bueno tener la razón en todo y no equivocarse nunca. Siempre ir a la fija y saber cómo actuar ante cualquier situación”, piensa, debido a la escena que acaba de presenciar.

Una vez entra en ese modo, su mente no se detiene.

“También sería bueno tener todo lo que creemos necesario, tanto lo emocional: amor, paz mental, como lo material: posesiones y dinero en grandes cantidades, para vivir libres de apuros financieros”.

“Sí”, afirma Maldonado en su monologo interno.

“Sería bueno acumular cientos, que digo, miles de cosas necesarias e innecesarias porque sí, porque no y por si acaso, pues parece que no podemos quedar saciados nunca”, piensa

“También sería bueno contar con la belleza que cada uno considera necesaria, para tener un amor de comedia romántica, donde los engranajes del destino funcionan a las mil maravillas”.

“Una vida en la que siempre alcanzamos a llegar al aeropuerto en el momento preciso, para no dejar escapar a nuestra alma gemela, y así vivir felices con esa persona, por el resto de la vida”, reflexiona Maldonado.

Un guitarrista que se acaba de subir al bus y pide disculpas a las personas que venían conversando o mirando por la ventana, como él, casi lo descarrila de su tren de pensamiento.  Maldonado se esfuerza para seguir en él.

“Pero para convivir con esa persona, también sería bueno tener una salud inquebrantable, no necesitar de ninguna alarma que nos recuerde, todos los berracos días de la existencia, que debemos tomar una pastilla para controlar la tensión, el azúcar o los nervios”.

“Sería bueno”, concluye Maldonado, “que ese fuera el escenario de la vida, mientras nos deslizamos por el tobogán del tiempo, sin mayores contratiempos, hasta la vejez.”

Sería bueno no solo tener la razón sino que siempre nos la dieran, que nuestras posturas fueran verdades absolutas que no necesitan justificación alguna.”

Ya solo quedan dos cuadras para llegar a su destino, y le preocupa no sacar ninguna conclusión del torbellino de pensamientos en el que cayó.

“Sería bueno que nuestra historia de vida fuera redondita y que sus elementos: trama, personajes, ritmo, tono, punto de vista, entre otros, encajaran perfectamente y no disonaran nunca.”  

“Al parecer, sería bueno vivir de esa manera, una especie de paraíso terrenal en el que todo marcha a la perfección y nada hace falta.”

Pero Maldonado sabe que la vida, sea lo que sea, se empeña en no dejarnos fantasear, en estrellarnos la realidad en la cara en el momento menos pensado, en mostrarnos que hay efectos que parecen no tener causa.

Apenas se pone de pie concluye:

“Quizá lo mejor de la vida es el caos, pues sin conflicto no hay historia que se sostenga y, además, la vida sería muy predecible.”    

A la larga sería bueno fantasear más, porque fantasear es otra forma de querer, de proyectarse.