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#Columna – Siempre quisimos ser como adultos… hasta que sentimos el dilema de las deudas

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Cuando somos menores de edad soñamos con ser adultos. Qué ingenuos. Nos dedicamos a desear tener un auto, conducir con velocidad, viajar sin preocupaciones y tener la casa de los sueños… pero, ¿Qué tan cierto resulta ser esto?

Llegamos a los 18, edad en la que, para la Constitución Política de Colombia somos reconocidos como ciudadanos, y los problemas comienzan a llegar. Tienes edad para conseguir un trabajo estable y que te ayude a cumplir esas metas que, de niño, lograste visualizar. Sin embargo, hay un gran problema en los países latinoamericanos o en vía de desarrollo, y es que el conseguir trabajo se hace tan complicado como buscar las 7 esferas del dragón.

Con la falta de trabajo empiezan a llegar las responsabilidades, casi que cogidas de la mano y con un pegante que no las separa nada. Empieza a llegar la necesidad de tener algún vehículo para transportarse, e incluso, si fuese una bicicleta, también requiere de una inversión y un mantenimiento constante. Aquí es donde se piensa en acudir a créditos para poder solventar esos gastos fijos que a veces tenemos y que por la falta de un trabajo estable no podemos pagar.

¿Cómo poder acceder a un crédito? Esa pregunta ronda mucho en la mente de la juventud en los últimos tiempos. Y cada vez se ve más difícil la posibilidad de lograrlo, por la cantidad de ‘trabas’ que colocan en los bancos.

El primer paso debería ser demostrar que puedes tener un gasto fijo mensual y que lo pagas sin ningún inconveniente… ¿Cómo? Sencillo. Para los planes de celular no es necesario tener experiencia crediticia, y puedes sacarlos en todos los rangos de precios que maneje cada operador móvil. Los precios oscilan entre los $35.000 y los $140.000, y es la forma más rápida de lograr una experiencia. Eso sí, depende mucho el plan de celular que escojas para lograr sumar puntajes a tu experiencia, puesto que entre más elevado sea el valor, mayor potestad asumen que tienes para sostener un plan, aparte de tus responsabilidades financieras.

Otra opción, que me funcionó muy bien a mí en su momento, fue el sacar alguna tarjeta de crédito en los centros comerciales. Estas tarjetas sólo la entregan con la cédula de identidad, y en algunas ocasiones no cobran cuotas de manejo

Luego de unos 10 meses pagando con periodicidad, ya se puede acceder a un paso enorme, que ese sí llenará de experiencia crediticia tu nombre y tu cédula… los bancos. En estas entidades financieras suelen promocionar programas para que los ciudadanos que tengan poca experiencia crediticia, logren tener un crédito, de bajo monto, en el que empezarán a sumar puntos verdaderos y de calidad en una entidad que es respaldada por el Gobierno. De esta manera ya se empieza a tener verdadera experiencia crediticia, y poco a poco el cupo monetario va a ir cediendo, hasta que tienes la posibilidad de solicitar al banco un crédito por unos cuantos millones de pesos, que serían los suficientes para lograr los sueños, esos que en su momento, de niño, querías, y que por cosas de la vida y el destino, necesitaste buscar con deudas que se pueden ir pagando poco a poco, paso a paso, respiro a respiro.

Lo que sí les recomendaría es que JAMÁS de los jamaces se metan a un gota a gota. No vendan su alma al diablo de esta forma, aunque ya, de seguro, la has de tener vendida por entidades que se encargan de financiar la educación … entiendo ese dolor, pero es que esos intereses son supremamente altos, y con un grado de peligrosidad bastante mayor, ya que el día que no pagues tu ‘cuotica’ te pueden agredir físicamente, a parte de la emocional. Piensa bien, respira, toma un café, y si no tienes para el café y estás bastante desesperado por conseguir dinero, a veces hay que ser tan humildes como para tener los pantalones de ir a recoger basuras en las calles y llevarlas a un gran centro, o de hacer mandados a los vecinos y cobrar por ello.

La plata está hecha, pero hay que saber buscarla de la mejor manera, por eso siempre es una buena opción el ahorrar. Incluso, con tus familiares puedes hacer las llamadas “cadenas” en las que se juntan unas tres o cuatro personas, a veces son muchas más, en las que cada uno coloca un monto mensual, y mes a mes a uno de ellos se les va dando todo el dinero que se reúna, y sirve perfecto para esas compritas que tanto necesitás, y más aún cuando no quieres pagar intereses.

Inténtalo, lo peor que puede pasar es jamás dar el primer paso… el tiempo, y tu bolsillo, te lo agradecerán.