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#Columna – ‘Yerba’ mala

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El presidente de la República, Iván Duque, dio legalidad el pasado viernes (23.07.2021) a la fabricación de textiles, alimentos o bebidas a base de cannabis y a la exportación de la planta con fines medicinales. Mediante la modificación del decreto 613 de 2017, eliminando la prohibición de exportación de flor seca.

Esto se da como resultado del diálogo entre la Asociación Colombiana de Industrias de Cannabis (Asocolcanna) los ministerios de Salud, Protección Social, Justicia y el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA). Además de ser una buena noticia para la reactivación económica del país y la generación de nuevas vacantes de trabajo; es la vinculación a un mercado ampliamente significativo en economías desarrolladas en Norte América y Europa central, en las que se espera incursionar con producto terminado y materia prima.

Y es que, según un estudio de la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (Fedesarrollo) señala que el sector de cannabis en Colombia genera en promedio 17,3 empleos agrícolas formales por hectárea y podría llegar a generar 7.772 en total para el año 2025, y 26.968 para el 2030.

Es necesario recordar que la guerra contra la marihuana se inició en la década de 1970, cuando Richard Nixon (1913-1994), se enfrentó como mandatario estadunidense a las drogas incluyendo el cannabis, partiendo desde los prejuicios y discriminación hasta de quien se atreviera a mencionar el nombre de la planta, esto significó para el resto de América una postura de tabú frente a la marihuana, en una sociedad ya de por si cargada de conservatismo, dejando al margen estudios y análisis con fines terapéuticos por más de dos décadas.

Han pasado nueve administraciones gringas y la guerra está perdida. En la actualidad, se mira el cannabis como una planta con propiedades curativas altamente eficientes y sin reacciones adversas significativas, de hecho, es el más recetado y con mayores ventas en Estados Unidos, Canadá y Alemania, donde representa más de 50% de las ventas a pacientes en dispensarios o establecimientos farmacéuticos.

El desafío para Colombia al pasar de un Estado prohibicionista a regulatorio, es seguir el ejemplo de países pertenecientes al Reino Unido, debido a que estos vienen desarrollando una industria cannábica representativa del 46% a nivel mundial, siendo el mayor productor por encima de Países Bajos y Canadá. Esto se da a través de cadenas productivas de la mano del Gobierno central; permitiéndoles ampliar el margen de exportaciones mediante la diplomacia economica bilateral y constante seguimiento a la producción, extracción y comercialización, logrando así estándares de alta calidad.

Finalmente, la Ley seguirá igual para las preparaciones magistrales, las cuales sólo pueden ser elaboradas por los establecimientos Farmacéuticos y Servicios Farmacéuticos de Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud, por lo que no deja de ser una idea progresista en un Gobierno rodeado de lógicas vanguardistas.

Bien por Colombia y las nuevas dinámicas económicas, lo que tampoco quiere decir que la marihuana próximamente este disponible con fines recreativos en nuestro país, pero por lo menos pasara a ser vista como una alternativa en el mercado y propiamente en el de salud.

Ñapa: Dice un dicho: uno sabe que esta viejo cuando no se fuma la marihuana, sino que se la unta.