Ansiedad

Ansiedad

Juan Manuel Rodríguez

Juan Manuel Rodríguez

Hace unos días hablé con un amigo y le conté que en la noche anterior había leído tres cosas diferentes, parte de la frase que utilice fue: “leí como si el mundo se fuera a acabar”. Él, después de reírse de mi respuesta, anotó  que posiblemente me encontraba ansioso.   ¿Qué es eso de estar ansioso?, mejor dicho ¿Qué es la ansiedad?

En un principio no me gustó mucho su apunte, porque inmediatamente relacioné la  palabra con un desequilibrio mental. Creo que los humanos solemos actuar de mal genio, cuando se dirigen hacia nosotros y nos tildan de algo que no conocemos y mucho menos entendemos.

De todas maneras, fue un incidente que no pasó a mayores, pues detesto echarle tiza a los asuntos que pretenden enredar mi cabeza, por minúsculos que sean; así que simplemente respondí “creo que solo tenía muchas ganas de leer”, y  continuamos hablando como si nada.

Hoy mientras leía, volví a pensar en la ansiedad. No tengo claro si uno es, tiene episodios o se convierte en una persona ansiosa. Puede que usted una noche lea desaforadamente, con voracidad, cualquier conjunto de letras que se le crucen por delante de sus ojos; desde el contenido nutricional de la salsa de tomate, en el momento en que está comiendo, hasta unas páginas de una obra maestra de la literatura cuando se va a acostar.  Al  siguiente día, podría llamar a la oficina para informar que no puede ir debido a un ataque de ansiedad, sin tener necesidad alguna de explicar que fue lo que lo produjo.

Se podría llegar a pensar entonces que la ansiedad es un estado que puede ser provocado  por inagotables episodios de lectura; y que para poder superarla, sería más que necesario una incapacidad médica.

Esto se podría convertir en un arma de doble filo, ciclo de vida o una bendición desde mí punto de vista; ya que de las veces que me han incapacitado, algo que disfruto mucho es poder quedarme en casa leyendo.

Entonces llegaría un momento en el cual  nunca podríamos recuperarnos de la ansiedad. Nos enfermaríamos por leer y cuando nos den la incapacidad haríamos exactamente lo mismo. Ese sería el punto de partida de un ciclo para toda la vida: Lectura->ansiedad->médico->incapacidad->lectura (estando incapacitados)->médico->incapacidad; y así hasta que la muerte lo encuentre a uno. Por mí parte seguiré leyendo, pues enfermo o no, considero que es una de las pocas cosas cuerdas que quedan por hacer en un mundo que cada vez está más  loco.

Juan Manuel Rodríguez
jma.rodriguez@gmail.com

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