#Columna: el miedo es opcional

#Columna: el miedo es opcional

El miedo es opcional

El miedo durante el Paro

Recuerdo el Paro del 21 de noviembre de 2019 en Cali, no por las nutridas manifestaciones pacíficas contra el Gobierno, sino porque dijeron abundantemente por WhatsApp y redes sociales que vándalos y delincuentes se iban a meter a los conjuntos residenciales. Esa noche circularon numerosos videos de vecinos armados gritando que ya vienen, que se van a meter, pero sin mostrar a los tales vándalos. Todo el que viviera o tuviera un familiar viviendo en un conjunto residencial compartía esos audios y videos con todos sus contactos. Y sospecho que varios medios de comunicación se sumaron a la tendencia conscientes de que el miedo aumenta las visitas: quien siente temor busca compulsivamente noticias que le confirmen que tiene razón en sentir miedo.

Hay que reconocer que esa noche sí hubo incidentes aislados, donde delincuentes aprovecharon el paro para crear disturbios y robar almacenes e incluso atacar un puñado de conjuntos residenciales. Esa parte no fue un montaje. Pero el hecho de que la mayoría de los delincuentes no escogieron como blanco casas vulnerables sino conjuntos residenciales con vallas electrificadas y personal armado de seguridad, hace sospechar que lo que buscaban era deliberadamente maximizar el impacto actuando donde hay más celulares por metro cuadrado. Mi punto es que independientemente de las intenciones de quienes estuvieron detrás de los ataques y las cadenas, quienes la pasaron peor esa noche fueron quienes estuvieron pegados del celular consumiendo cuanta noticia, testimonio o cadena sin confirmar les llegó. 

La pandemia del miedo

Guardando las proporciones, creo que hay ciertas similitudes entre lo que vivimos hoy y durante el Paro. Estamos forzados a quedarnos en casa debido a una amenaza exterior, y los medios de comunicación y redes sociales se han vuelto casi monotemáticos con el COVID-19. Curiosamente, es como si desde el coronavirus ya no hubiera enfermos ni muertos de cáncer o enfermedades cardiovasculares, que tradicionalmente han sido, de lejos, las mayores causas de muerte a nivel mundial. Estas dos causas históricamente han sido muy superiores al homicidio, incluso en Colombia, aunque con la cuarentena ahora la muerte por homicidio les llega a domicilio a los líderes sociales. Tristemente estas causas de muerte, amplificadas por un sistema económico que promueve el enriquecimiento de unos pocos por encima de la salud de sus ciudadanos y del medio ambiente, desaparecieron de la agenda mediática y gubernamental. 

Aclaro que aunque desconfiemos de la capacidad y las intenciones del Gobierno nacional, las autoridades locales y de salud consideran al coronavirus un peligro real, por lo que debemos seguir la cuarentena hasta donde sea posible y las recomendaciones de guardar distancia, usar protección y lavarse las manos. Sin embargo, más allá de cuidarse no veo el beneficio de consumir obsesivamente cuanto se publique o comparta en redes sobre la pandemia. Hacerlo nos está sumiendo en un estado colectivo de depresión y estrés permanente ante una situación que escapa a nuestro control. Esto dificulta el trabajo de nuestro sistema inmune y, paradójicamente, nos hace más vulnerables a la causa de nuestro temor. 

¿Qué podemos hacer?

Mi propuesta es ver el panorama completo y no solamente una parte. Por ejemplo, si la única fuente de información de una persona es Q’hubo, seguramente su idea de la realidad va a ser bastante negativa. Si yendo al otro extremo, esa persona solo consume TVyNovelas, su percepción va a ser una fantasía que, aunque placentera, no le va a servir para tomar decisiones en el mundo real. En cambio si cada uno busca diversas fuentes de información tendrá más probabilidades de armarse una visión imparcial de la realidad.

Como decía el comandante Cypher Raige (Will Smith) en la película After Earth (2013), el peligro es real, el miedo es opcional”. Hay que prestar atención al miedo como un recurso evolutivo de nuestro cerebro para mantenerse alerta ante el peligro y maximizar nuestras posibilidades de sobrevivir huyendo o luchando. Pero cuando ese miedo no ayuda, es mejor mantenerlo bajo control y evitar que dicte nuestras decisiones. 

Honestamente, creo que estamos es un punto muy interesante de la historia. Sí, están pasando cosas terribles, pero debido a la cuarentena también ha bajado la contaminación aunque nos decían que no se podía. Suecia cerró su última planta eléctrica a base de carbón dos años antes de lo previsto, dando ejemplo de migración a fuentes renovables de energía. Los bancos decían que perdonar las deudas pone en peligro la economía, pero a raíz de la crisis del coronavirus ya se está discutiendo que esas deudas se condonen o sean asumidas parcialmente por el gobierno para evitar el colapso económico. Nos dijeron que los trancones en hora pico eran inevitables, pero muchos hemos demostrado que el teletrabajo y la educación virtual son opciones viables. Y por primera vez en la historia, tenemos evidencia de que no estamos solos en el universo.

En conclusión, la crisis implica dificultades, pero también trae la oportunidad de hacer cambios que no nos hubiéramos atrevido a hacer en circunstancias normales. Y creo que ese reto es mucho más digno de nuestra atención que el miedo.

Imagen destacada por Camila Quintero Franco

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