#Columna: El país que sigue

El país que sigue

 

Hace poco los colombianos eligieron como presidente a uno de los candidatos más criticados en los últimos tiempos, y esto no se debe a su historial, ya que poco se puede decir de él, sino a sus relaciones con las peores fuerzas políticas que han habitado en este país de infortunios. Quizá, como dijo Daniel Coronell, este desconocimiento fue su arma más grande, la forma en que se silenciaron tantas voces de protesta, tantas sombras que rodeaban al candidato.

Hoy los jóvenes (o al menos los que apoyamos el cambio que representaba Petro) ven el país que sigue con la habitual depresión de quien esperaba y al final no concretó nada. Muchos se sienten sin rumbo, aunque las cosas derivaron en lo lógico: Gustavo Petro celebró la unidad y los medios no han tardado en llamarlo “líder de la oposición”.

La verdad es que para muchos estas declaraciones suenan a poco. El cambio (si es que había algo parecido) vendría con la consecuente obtención de la presidencia. Sin embargo, no se logró. Claro que una gran porción de colombianos alzó su voz y, a fuerza de optimismo, han dicho NO al antiguo régimen, a las políticas corruptas y a la vieja oligarquía que tantos años han desangrado a este país; eso, es incuestionable, ocurrió el pasado 17 de junio en las urnas. Pero ¿será suficiente?

Colombia tendrá el futuro que ha elegido

En Colombia, país caracterizado por ejercer el triste arte del olvido, las victorias momentáneas se convierten en anécdotas más rápido de los que merecen. La realidad del asunto es que ha ganado la peor opción y estaremos condenados a la incertidumbre; cuatro años de esperar lo mejor, como si estuviéramos frente a las puertas que el noble Dante coronó con las palabras “Quién entre aquí que abandone toda esperanza”.

Y será fácil dejarnos llevar por el desapego, por la tristeza de aquel que perdió y ahora no sabe qué hacer, por la desidia ante el país que sigue. Sin embargo, si algo nos enseñó esta temporada electoral es que la unidad es la única respuesta. Una nueva forma de ver la realidad se abre ante nosotros y no debemos hacernos los ciegos. Cada mujer y hombre que cree en un país mejor debe continuar su vida con la firme convicción de que de a poco y juntos se puede lograr ese fin. Tiranos, corruptos, asesinos siempre han existido y siempre existirán, pero nunca han sido mayoría.

Hoy más que nunca nuestros actos deben representar la forma en que pensamos. Necesitamos una sociedad crítica, pendiente de su realidad política; fuerte al defender sus derechos, lista para emprender acciones cuando sean vulnerados, presta a dar pedagogía ciudadana y consiente de que sólo nosotros, lo colombianos, y no ningún líder, somos la verdadera oposición. De esta manera el país que sigue tendrá el futuro que merece.

 

Comentarios

comentarios

Leave a Reply