#Columna: Guía práctica para llegar al fin del mundo

#Columna: Guía práctica para llegar al fin del mundo

Guía práctica para llegar al fin del mundo

El mundo se está yendo al trasto. Cada día los medios agitan sus cañas de pescar y mordemos los anzuelos de las noticias que se titulan más o menos así:

“CAMBIO CLIMÁTICO ACELERA EL DERRETIMIENTO DEL GLACIAL DEL FIN DEL MUNDO”

Si haces parte de la comunidad de primates súper desarrollados (o infra desarrollados, debate abierto) que camina sobre la tierra actualmente, también habrás sentido un ligero cosquilleo de ansiedad en la boca del estómago al leer este y cualquier otro título similar. Y aunque quisiera decirte que me lo acabo de inventar, tan solo es un parafraseo de una noticia real publicada en el portal SIPSE[1].

¿Cómo llegamos a esto? Es una pregunta difícil de responder, aunque cada artículo que habla sobre ello busca iluminarnos culpando al calentamiento global, y con razón, aunque hay mucho más detrás.

Como esta, hay una buena cantidad de problemáticas que parecen llevarnos al fin del mundo. Por nombrar un par más: nuestra ridícula (casi nula) capacidad biológica y médica de hacerle frente a una nueva pandemia (alcance global) o incluso una epidemia (alcance regional); la crisis de viviendas mundial y la sobrepoblación; la constante amenaza nuclear de la que nos separa un pequeño botón rojo en alguna facilidad de un país que me niego a mencionar.

Estados Unidos, al igual que la mayoría de los países europeos, principalmente, intentan enfrentar algunas de las problemáticas a un ritmo dudoso. Digo esto porque estoy seguro de que después de leer el párrafo anterior te habrás preguntado: ¿¡Y por qué carajos nadie hace nada!?

Y la respuesta a tu pregunta es exactamente la temática de esta y mis próximas columnas, querido hermano primate: es que sí hemos hecho – hemos hecho tanto que ahora no podemos controlar los resultados de nuestro propio crescendo autodestructivo.

Si esperabas una respuesta real, una solución a todos nuestros problemas, lamento arruinar tus expectativas, pero no por eso deberías dejar de leer ahora mismo e irte a escuchar los Podcast de Vicky Dávila alegando con sus entrevistados.

Lo que quiero decirte es que todo lo que ocurre ahora no lo vamos a resolver en una columna de opinión, pero lo que sí podemos hacer es enterarnos de cómo la cagamos.

Escribiendo el índice

A veces hacemos algo y luego nos preguntamos por qué rayos lo hicimos. Sé lo estúpido que suena, pero todos hemos estado ahí. No entendemos qué nos llevó a tomar una decisión terriblemente vacía, y nos contentamos con asegurarnos que no lo volveremos a hacer.

¡Pero no teman! – Aparece la psicología vestida de capa y calzones rojos para explicarnos que todo tiene redundantemente una explicación. Esa decisión estúpida tiene una razón, aunque nunca la encontremos. Y para encontrarla es necesario un vistazo a nuestra historia, nuestras decisiones como humanos, y quizá luego intentemos comprender nuestro comportamiento en la actualidad.

Algo así como las sabias palabras: ‘Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla’, las cuales desconocemos si las dijo Napoleón, Jorge Agustín Nicolás Ruíz de Santayana o Confucio. (Sí, acabo de buscarlo en Google).

Por supuesto, hay excepciones y también haremos sus respectivas menciones.

Entonces, el recorrido atravesará momentos críticos que (según el punto de vista del autor) nos llevaron a ser lo que somos hoy en día. Afortunadamente, y para evitar matar a la audiencia de aburrimiento histórico, vamos a visitar esos momentos desde un enfoque un poco más inusual, más ligero y curioso, incluyendo datos que generalmente pasamos por alto y le dan un giro absoluto a lo que conocemos.

Un vistazo al contenido

Con esta introducción tan solo dejamos trazado el principio de la columna final.

¿Qué respuesta encontraremos? Te aseguro que no tengo idea, pero para demostrarte que aventurarse en busca de respuestas sin un plan perfectamente estructurado es sinónimo de éxito, te recuerdo que Cristóbal Colón no tenía ni la menor idea de que iba a encontrar un nuevo continente cuando zarpó de Palos de la Frontera en 1492, pensando que llegaría a explotar amablemente el oro y las especies nativas de unas cuantas islas asiáticas.

Sus cálculos eran que las islas estaban a 2,300 millas (3,700 km) al oeste, cuando en realidad estaban a 12,200 millas (casi 20,000 km), con dos continentes de por medio.[2]

Con esta mención inauguramos oficialmente nuestro primer momento crítico de la historia, el cual exploraremos bajo el nombre de la próxima columna: ¡Perfectamente calculada y planificada, fiesta colonizadora!

 

 

[1]https://sipse.com/ciencia-y-salud/video-glacial-juicio-final-thwaites-antartida-calentamiento-global-cambio-climatico-nivel-mar-aumento-355588.html

[2] https://newsmaven.io/americanminute/world-history/columbus-miscalculation-D1-oH-r4yUC2fER0rH1-yA

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