#Columna: ¡INVOLUCIÓN, REPRESIÓN!  ¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ PASANDO?

#Columna: ¡INVOLUCIÓN, REPRESIÓN! ¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ PASANDO?

¡INVOLUCIÓN, REPRESIÓN!  ¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ PASANDO?

¡INVOLUCIÓN, REPRESIÓN!  ¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ PASANDO?

Recientemente han ocurrido un par de actos en nuestro país que me han puesto a pensar si en Colombia estamos evolucionando como sociedad, o si por el contrario estamos caminando como el cangrejo: “Hacia atrás”.

En los últimos años se nos ha hablado y nos han inculcado mucho acerca de la tolerancia, la equidad, la libertad del ser y todo lo que esto conlleva.

Si mal no estoy, en las clases de constitución política nos hablaban de ciertos artículos como el artículo 13,  que dice  que todas las personas nacemos libres e iguales ante la ley y que gozaremos de los mismos derechos y libertades sin ningún tipo de discriminación. el artículo 19 que habla sobre la libertad de culto y el artículo 20 que habla sobre la libertad de expresión y de pensamiento (esto según la constitución política colombiana de 1991).

¿Dónde quedaron estos pactos de libertad para la ciudadanía?

En esta ocasión me refiero específicamente al rechazo que se ha evidenciado por parte de algunas entidades y de la misma ciudadanía, hacia la realización de actos musicales, como recientemente pasó con la banda Ángeles del Infierno, quienes darían un concierto en el mes de Noviembre, en Ibagué.

La banda de heavy metal llegaría a nuestro país para hacer corear a sus seguidores sus más grandes éxitos, pero la comunidad se alzó la bata y las quejas no se hicieron esperar; según ellos “un show que hace apología a falsos valores, que tiene mensajes ofensivos y en contra de los principios cristianos” no debería presentarse en dichas  instalaciones.

Si bien la banda tiene un nombre que retumba y un par de canciones con nombres llamativos como “Pacto con el diablo”, creo firmemente que no es razón para tales señalamientos. Falta indagar un poco más acerca del contenido musical de dicha banda para sacar tan bastos argumentos.

Que me guste o no el género musical, que escuche o no a estas bandas, que esté de acuerdo o no con sus nombres, o con la letra de sus canciones, no es razón suficiente para estar en pleno siglo XXI rechazando, señalando y reprimiendo este tipo de actos, y mucho menos para tildar de desorientados, ignorantes, satánicos y un sinfín de términos que encuentra la gente para referirse a quienes disfrutan de dichos géneros musicales y/o todo acto que vaya en contra de sus valores y principios.

País de doble moral

Si la cosa es así ¿podríamos entonces censurar también actos de géneros como el reggaetón, porque sus letras no es que sean muy conservadoras que digamos?, ¿podríamos prohibir las presentaciones y actos del cristianismo o de cualquier otra religión, porque somos un país católico? y si nos vamos a estas, terminarían prohibiendo quizás la mitad de las cosas que hacemos y nos gustan.

Esta claro que somos un país que a pesar de tener pactada la libertad de expresión, de culto y pensamiento, aún nos vemos bañados por las costumbres conservadoras y religiosas que se siguen saliendo con las suyas en ciertas situaciones y/o toma de decisiones en el país.

Mi punto hoy es resaltar el profundo rechazo que siento ante este tipo de situaciones, un país donde se crece escuchando el  cantinazo, donde hay sacerdotes pederastas, donde nos roban de frente y no hacemos nada, donde la educación parece no importar mucho, la salud es casi un juego y el futuro de cientos de pequeños parece a veces ser incierto,  se devuelve no años sino siglos atrás con este tipo de actos tan doble moralistas.

Ejecutada por pensar diferente

Si estuviéramos en la época medieval donde la inquisición era la forma de castigo para todo aquel que actuara y/o pensara de forma “errónea” al ir en contra de las doctrinas religiosas, aquí más de uno estaría ya colgado de un palo o quemándose en la hoguera, incluso yo, y quizá en ese entonces se valiera y se aceptara ese tipo de reproches por escuchar bandas que lleven el nombre de un dios mesopotámico o bandas que hablen de ángeles venidos del infierno.

Pero ¡NO!, estamos en una Colombia del siglo XXI que se hace a la loca con temas realmente importantes y  vitales, que quiere ignorar otras situaciones que realmente merecen  ser castigadas  y señaladas.

Estamos en una Colombia donde la doble moral es la ley, y donde quizá el día de mañana me castiguen por pensar como lo hago.

¿Realmente  algo tan trivial como un concierto de rock merece tal rechazo, siendo una expresión tan propia de mi identidad, siendo parte de mi derecho a la libertad de pensamiento, de filosofía, a la libertad de culto y de ser?; esto es parte fundamental de mis derechos como ciudadano, quizás hoy fue solo esto, quizás mañana no. Por eso hay que decir ¡NO A LA REPRESIÓN, NO A LA INVOLUCIÓN Y SÍ A LA ACEPTACIÓN, AL RESPETO Y A LA TOLERANCIA DE LAS DIFERENCIAS SOCIALES!

 

 

 ¡INVOLUCIÓN, REPRESIÓN! ¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ PASANDO?

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