#Columna: LA MASTURBACIÓN NO ES COSA SOLO DE HOMBRES

#Columna: LA MASTURBACIÓN NO ES COSA SOLO DE HOMBRES

#Columna: LA MASTURBACIÓN NO ES COSA SOLO DE HOMBRES

 

Tenía los dedos fríos y un poco temblorosos, a decir verdad, medio escrupulosa porque nunca lo había hecho, y lo poco que sabía, era lo que había leído en un artículo, días antes. Sin darle tanto alargue a la situación, decidí poner música que me relajara y ayudara a estar tranquila. ¡Hombre! solo estaba yo en la habitación, nadie me iba a tocar, ni a mirar, era yo con mi curiosidad, enfrentando algo muy normal, pero de lo cual nunca me habían hablado.

¡Lo hice! deje el pudor a un lado de la cama, me tome el tiempo necesario (no fue mucho a decir verdad) con paciencia y delicadeza, los movimientos fluyeron. Desde ese día, entendí que masturbarme era algo normal, que era un aspecto de mi sexualidad, debía conocerlo, aceptarlo, y sobre todo, respetarlo.

Supongo que al leer mi pequeño relato, más de uno se ruborizo, incluso hasta pudo haber pensado mal de mi, y es normal, aunque no debería serlo, que la gente aún se avergüence cuando hablamos de masturbación femenina.

“En el siglo XIX era considerada una enfermedad, hoy es una cura” Flavia Dos Santos

Siempre he tenido la misma duda, ¿por qué en los hombres es algo bueno, incluso los enorgullece el tema de la masturbación, y para nosotras las mujeres, es todo un tabú, al punto de negarlo?

 LA MASTURBACIÓN FEMENINA, UN TABÚ QUE HAY QUE DERROCAR

Socialmente, la masturbación masculina ha sido aceptada desde tiempos inmemorables, está marcada incluso, como una de las etapas en el crecimiento de los hombres. Es señal de orgullo entre ellos, y grandiosas historias tienen alrededor de esta.

En el caso de las mujeres, ha sido todo lo contrario, nacidas y criadas en una sociedad aún con marcas de machismo, se nos dijo desde niñas que eso estaba mal, que no debíamos tocarnos allí “abajo” porque nos hacían “pao pao” en las manitos. Mamá nunca nos habló de esto, y en la escuela, las clases de educación sexual eran básicas, este tema no lo tocaban, por lo menos el entorno en el que crecí, y conozco ha sido así.

Llegando a mi adolescencia, experimente esta parte de mi sexualidad, a conciencia empecé a indagar sobre este acto, y encontré un sinfín de artículos de sexólogas donde hablaban de los beneficios y del bien que nos hace esto a nosotras.

A pesar de que para mí ya era normal, más no habitual, a mis 19 años nunca había hablado o mencionado esto con alguien, y entonces fue cuando surgió la charla con dos amigas en la universidad.

Entre risas y mejillas ruborizadas, nos abrimos, y en plena confianza, contamos un par de experiencias, al terminar la charla, concluimos que quizás no todas las mujeres lo practicaban; ya que una de ellas, juro no haberlo hecho nunca en sus 19 años.

Desde entonces suelo hacer la misma pregunta ¿Ustedes se masturban? y con el pasar de los años las respuestas parecen ser más sinceras, se acepta, y entre amigas la charla respecto al tema es más amena. Entre nosotras también nos tiramos daticos, contamos experiencias, e historias que tenemos alrededor de está, y sí, también existe la amiga adicta y “enferma” por la masturbación.

Varios días a la semana, varias veces al día, sola o con ayuda de juguetes, en compañía de nuestra pareja, en nuestros días de periodo menstrual, a oscuras o con luz, mirándonos al espejo ¡Sí y sí!, nosotras también lo hacemos y es tan normal como en los hombres.

No importa la edad, el momento llega y es una experiencia sexual que nosotras como mujeres, debemos aceptar y respetar.

Los beneficios van más allá del placer y la satisfacción sexual. Liberamos tensiones acumuladas, es en parte una de las mejores experiencias y formas para conocer nuestros cuerpos, puntos, y formas de sentir placer. Logramos relajarnos y tener un muy buen sueño, nos ayuda con los dolores pélvicos, y en definitiva, aprendemos a conocernos, a generarnos placer y llegar al orgasmo.

Básicamente los orgasmos son un buen tratamiento de belleza, nos sentimos relajadas y nos vemos radiantes, así que ¿por qué no hacerlo?

No es raro, ni estamos enfermas, no somos adictas al sexo, al placer y mucho menos (como alguna vez lo escuché) somos ninfómanas por practicar la masturbación. Hace parte de hoy y de siempre, y para empezar a derrocar este tabú, es vital que nosotras mismas lo aceptemos.

Amiga, que el placer no dependa solo de un hombre y su falo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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