#Columna: La Normalización del Acoso Callejero

#Columna: Normalización del acoso.

 

Cierro la puerta de la casa, son las 6:00 de la mañana. Estoy a tiempo para llegar a clase, así que prosigo mi camino.

Levanto la mirada, y ruedo los ojos. Todavía sigue la construcción al frente de mi casa.  Sigo caminando, haciéndome la loca, como si estuviera totalmente abstraída del mundo. Pero…  Escucho un silbido desde los adentros de la construcción, ahí vienen de nuevo… – ¡Uy!  Mi amor, ¿por qué tan solita?, si quiere la acompañamos. ¡Uff, que biscocho! ¡Quisiera ser mariachi, para tocarte la cucaracha!  ¡Que paraíso! Está muy linda oyó mamacita.

Me indigna, Sigo caminando, pero esta vez más deprisa.  Es normal, pienso.

Al final de la calle, veo a un señor de unos 60 años, es el vigilante de la cuadra, está sentado en la esquina. Tiene los ojos cerrados, eso me alegra, así que acelero el paso antes de que despierte. Al pasar al frente abre los ojos. – Que amanecer tan bello tiene Cali. Que tenga buen día mi reina. Sigo caminando, con su mirada abusadora detrás. ¡Qué asco! Pienso entre mí.

Egg, pero hoy amanecieron los hombres precoces, digo en voz alta, pero no lo suficiente para que me escuche, me da temor. Por suerte ya estoy en el paradero, y llega de inmediato el transporte. Lleno, absolutamente lleno, pero me subo.

Como si fuera poco, siento a una persona totalmente pegada detrás de mí, siento la presión, la presión de su pantalón sobre mí. Comienza a moverse en círculos con más fuerza. Pero no me puedo mover porque está demasiado lleno. Lo miro mal e intento moverme de nuevo, pero sigue, y me siento angustiada, con rabia e indignación. Estoy cansada.

Por fin, llego y salgo del bus. Son las 7:30 de la mañana, he llegado tarde a mi clase, pero bueno, es normal.

Al finalizar la clase, le cuento a mi mejor amiga lo sucedido. Ella no lo cree, pero me hace un gesto de despreocupación y me dice: Relájate, eso sucede todo el tiempo, es normal, los hombres son así.

¡Alerta!

No es normal. Esto es violencia.

“La violencia de género se considera como todo acto sexista, que tenga, o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico, emocional, laboral, económico o patrimonial; la coacción o la privación arbitraria de la libertad, así como la amenaza de ejecutar tales actos, tanto si se producen en el ámbito público como en el privado.” Según las Naciones Unidas.

Hay que replantearnos, porqué aunque en Colombia la violencia contra la mujer sea un delito, la cultura machista ha generado que normalicemos los actos denigrantes en contra de la dignidad e integridad de la mujer.

El respeto hacia nosotras mismas comienza desde las pequeñas cosas. No dejarnos agredir verbalmente, no dejarnos cosificar sexualmente, y no dejarnos maltratar físicamente. Los “piropos” normales que nos lanzan en la calle, solo alimentan y justifican las acciones del hombre.

No es instinto animal, no es la biología del hombre; es violencia. A partir del momento en que te sientes agredida por tu condición de género, es violencia.

No somos feminazis al generar acciones activistas de conciencia hacia la mujer, tampoco lo somos si nos valoramos y no caemos en el juego sexista, menos, si nos valoramos tanto, como para no estar con cualquiera; al contrario, somos valientes y no importa lo que puedan opinar. El cambio comienza conmigo misma, que contagia a otra y la otra, a dos más, y así sucesivamente; porque la cultura se puede reconstruir, lo importante es no perder la esperanza, ni el respeto hacia sí mismas.

La normalización del acoso, a largo plazo ha generado que las cifras de violencia de género, no disminuyan. Según la última Encuesta Nacional de Demografía y Salud – ENDS 2010 se estima que el 74% de las mujeres colombianas han sufrido situaciones de violencia.

La ley 1257 del año 2008, creada por el congreso, nos protege y sanciona las formas de violencia y discriminación contra la mujer. Así que, no esperemos para promulgar una cultura pacífica de género para combatir la discriminación femenina.

¡No más normalización del acoso!

 

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