#Columna: “Los chiquitos no podemos hablar de política”

 “Los chiquitos no podemos hablar de política”

“Los chiquitos no podemos hablar de política”

 

“Tú estabas muy pequeña, o no habías nacido, cuando la violencia dominaba a Colombia, no tienes argumento para tener una postura política sobre el país”.

Esta semana me encontraba en una peluquería cerca a mi hogar, dándome un gustico, porque hay que quererse. Así como también lo hacían algunas mujeres dentro del local.

Según mi experiencia, la política es un tema poco presente en las conversaciones de ‘manicure y pedicure’, sin embargo, como si yo lo hubiese deseado, una de las mujeres introdujo la cuestión con:

  • Qué caos es este asunto de las marchas.

Caos. Una palabra muy grotesca para el propósito que tienen las marchas estudiantiles, el cual no es más que distorsionar la rutina corrupta del país para que el Estado cumpla con las verdaderas necesidades del pueblo, en este caso, un mejor presupuesto. No obstante, eso no fue lo único que comentó la dama sobre las manifestaciones, también reclamaba por la presencia de políticos en la lucha para generar protagonismo, por la intervención de las universidades privadas en “una pelea que sólo le afecta a las públicas” y por la congestión vehicular que se formaba en las calles principales – ay jesús, como si Cali no sufriera de trancones todos los días – cuando se protestaba.

Inmediatamente reaccioné a su postura contestando con la mía:

  • Perdón si me entrometo, pero como estudiante, las marchas son lo único que vale la pena en este momento. El pueblo debe reclamarle al Estado, al Gobierno, ser cansones si es necesario, sino, seguiremos en las mismas.

La mujer, aparentemente no propuso el tema para discutirlo en “plan charla”, tampoco esperaba contra argumentaciones, pues en sus ojos se notó el brillo picante del enfado y la molestia, pero camufló su enojo unos segundos sólo para preguntarme:

  • Nena, ¿Qué edad tienes?
  • Tengo 20 años – le respondí.

Alzó las cejas con suspicacia, sonrió hacia un lado y lanzó – Entonces naciste… ¿en el 98?

  • Sí, señora.

Sin vacilar, sin considerar el conocimiento y los estudios que un joven pueda tener y olvidándose del contexto actual, puso a juicio la edad, la juventud, y afirmó que: “aquellos que no nacieron durante la guerra no tienen derecho a hablar de política”.

Como piensan los mayores:

Esto poco se presenta – gracias a la vida – actualmente en los hogares colombianos. Padres de familia se han encargado de que la niña/niño sepa dónde está parado y a tener sentido de pertenencia por Colombia. Por otro lado, en algunas familias, donde no incluyen la política, economía y a las ciencias sociales en el aprendizaje familiar, se le ha subestimado al joven que por fuera entendió lo que en su formación no le dijeron.

Menosprecian la voz juvenil – y el voto, al ser mayor de edad -, no comprenden que los ‘pelaos’ podemos adoptar una inclinación y aportar con nuestra opinión, con esta última les parece mentira que el convencimiento que tiene cada joven esté basado en hechos. Muchos mayores, por ejemplo la dama de la peluquería, no respetan la palabra y el pensamiento de los jóvenes, sólamente porque no nacimos antes de los 90, porque no vimos la guerra y “si no la vimos” no nos consta lo que opinamos y la lucha en la que estamos.

Pero señoras y señores, para esto sirve la educación, el hecho de no haber nacido en la época no significa que no podamos aprender de historia.

Como en realidad es:

Además de las miles de formas para ilustrarse, el adolescente, el joven adulto, el adulto inculto e incluso el adulto mayor ignorante, se han esclarecido política, social, cultural e históricamente gracias a  Facebook, Twitter e Instagram. Los adolescentes no sólo chatean, leen las noticias por el celular; la gente no permanece ignorante, muchos distinguen entre una verdad y una ‘fake news’. Los memes le han enseñado a los niños y adolescentes más historia que la teoría. Y con esto, de la par con la educación escolar y superior, los chicos tienen una postura sólida de la actualidad de su país, ¡son capaces de enseñarla en casa! Nosotros tenemos derechos a ser críticos sin que un adulto nos quite nuestro valor.

Adultez, el joven también puede tener una conversación a la par con el mayor. Los muchachos también somos aptos de argumentar qué es correcto o no. Nosotros, los pelaos, igual queremos luchar porque estamos mamados de la corrupción, no hay que ser un prodigio para sentirla. Crea en nosotros, valoren nuestra palabra, como dice el refrán, cuando ustedes se vayan nosotros nos quedaremos para cuidar al país. Finalmente, somos los jóvenes los que estamos marchando por una Colombia mejor.

 

 

“Los chiquitos no podemos hablar de política”

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