#Columna: Los males buscados

#Columna: Los males buscados

Los males buscados

Los males buscados

Recuerdo cómo se sentía el ambiente durante las campañas de los candidatos presidenciales este 2018. Hubo aires de júbilo, inspiración, grandeza y corrupción. Algunos aceptamos que toda postura era válida y que cada candidato ofrecía algo, por pequeño que fuera, que podría beneficiarnos como sociedad y nos empujaría a un desarrollo mejor estructurado.

Un tiempo considerable después de esa época, pero antes de que termine el año, ya tenemos los resultados del discurso respectivamente de cada candidato. Algunos están expuestos a escándalos por vídeos con registro de más de una década, otros desaparecieron del radar cuando se fueron a avistar ballenas.

Pero el punto más crítico yace, de forma evidente, en el candidato que ganó la carrera y ahora lleva el título de ‘presidente’.

Una vez aquí, con el referente del ganador y casi terminando el año, debemos recordar algo más importante que lo que ofreció a cambio de su elección: debemos recordar quién era Iván Duque antes y quién fue y es después de ser elegido.

Los días 3 y 4 de diciembre se llevó a cabo el ‘Encuentro Presidencial  y VII Gabinete Binacional’, como una actividad de integración y trabajo entre ministros y altos funcionarios de los gobiernos colombiano y ecuatoriano.

Suena algo… serio, bastante ostentoso y para nada informal.

Bufón

Ahora recordemos dos cosas: primero, que la noticia en tendencia tras el encuentro fue el ‘fantástico’ canto de los presidentes de ambos países, en una reunión en Quito, donde claramente se ven acompañados de otros diplomáticos; segundo, que la noticia no fue el compromiso entre ambos países para fortalecer la cooperación en pro de combatir delitos que amenazan la frontera.

Quien es nuestro gobernante en el presente, era un elemento de entretenimiento en las entrevistas/shows/programas de los que participaba.

Lo que fue tendencia del presidente durante su candidatura fue cuando bailó en el programa ‘Pregunta Yamid’ de Noticias 1. Una vez electo, lo fue también cuando Butragueño lo ridiculizó en plena visita al Bernabéu, respondiéndole que la cabeza la utilizaba para pensar, no para golpear, mientras nuestro presidente le pregunta ‘cuántas cabecitas se hace’.

Parece que Duque tiene una disposición bufona y aduladora frente a personas con niveles económicos altísimos o reconocimientos artísticos distinguibles. Haciéndonos pasar pena ajena, parece buscar siempre ser un foco de atención haciendo bromas o formulando comentarios estúpidos, respecto a las problemáticas reales.

Donde manda capitán…

Si bien es cierto que cuando un país cambia de dirigente hay un período de acondicionamiento, tanto del gobierno hacia el pueblo y viceversa; no debemos olvidar que todo tiene su límite y el nuestro se quedó atrás hace unos días. Los paros estudiantiles continúan con casi dos meses de vigencia, acompañados de sindicatos, transportadores y demás manifestaciones relacionadas. El Congreso parece un salón de bachillerato donde los que hacen ‘bullying’, los que más dinero tienen y los que más cochinadas hacen, son los ‘duros’, y quienes controlan el rumbo del grupo.

Los males que siempre hemos padecido siguen aquí, sí, pero más intensos. Aunque no deberíamos conformarnos con pensar de esa forma. Esos males que vivimos cada día en Colombia no deberían acostumbrarnos a nada más que a protestar y exigir mejores condiciones en todos los niveles sociales.

Decir con desilusión que ‘las cosas siempre han sido así’, solo ayudará a que permanezcan así. Esperemos que este diciembre, además de cenar un delicioso puerco relleno en honor a nuestra historia; las oraciones las escuchemos nosotros mismos, ya que somos los únicos que podemos y debemos ayudarnos.

 

 

 

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