#Columna: #NiUnSerMás

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#NiUnSerMás

En los últimos días, las redes sociales han estado inundadas de la ‘polémica’ noticia que involucra a la reconocida actriz colombiana Eileen Moreno y a su ex novio Alejandro García. Un tema que se ha vuelto ‘morboso’ para los medios de comunicación, que se suman en el lleva y traiga de la ex pareja.

Y como es normal en esta sociedad, la violencia de género una vez más protagoniza las noticias y redes, con comentarios y likes en donde todos se sienten con la autoridad moral de juzgar o justificar las acciones cometidas por Eileen y Alejandro.

Es un hecho vergonzoso que a mi parecer hace retroceder a miles de mujeres que han luchado por el respeto y la igualdad de su papel en la sociedad. No por el hecho mismo de la denuncia que hizo la actriz; sino por el mal manejo que se le da en los medios de comunicación y las redes sociales, que con la intención de generar debate, transgreden la dignidad de ambos y minimizan la problemática.

Me indigna sobremanera los comentarios que se leen en contra y a favor, justificando, excusando, recriminando, o juzgando las acciones de cada uno. Nos convertimos en los abogados del pueblo, en los escuderos de centavo que intentan cambiar el mundo a punta de comentarios agresivos.

La denuncia en vez de llevarnos a reflexionar, ha provocado todo lo contrario, se ha convertido en una campaña de moda virtual en la que todo el mundo quiere participar, pero, ¿realmente usted es consciente de la gravedad de la situación? O ¿está mirando desde lejos?

Ningún tipo de violencia es aceptable

E ahí el problema, la violencia tanto verbal como física se ha convertido en el paisaje diario del país, de la ciudad, del barrio y de la casa; por lo cual parece normal, así que la aceptamos y la repetimos.

Pero… es la intolerancia la que nos lleva a eso, a repetir acciones violentas de nuestros padres, de nuestros amigos, inclusive del mercado que nos vende la televisión, que además no sólo replica una y otra vez la violencia, sino que también nos hace aceptar el panorama de impunidad social en la que vivimos. Entonces surgen los escenarios reales donde el ladrón está en las calles, el político corrupto en los altos mandos, el acosador y victimario en nuestro hogar, mientras que los inocentes están muertos, en una cárcel, o en una clínica.

La violencia no se limita al género, esta es o no es. Hay violencia sexual, violencia de género, violencia psicológica, violencia física, violencia económica, etc. Pero a la final todas tienen el mismo factor en común: ‘la agresión’ contra el otro. Y lo más grave es que la violencia de cualquier tipo conlleva a más violencia; tal y como sucedió con la pareja, donde después de la agresión verbal de Eileen, Alejandro reaccionó agrediéndola físicamente.

Pareciera que el ego y la intolerancia sale victoriosa en estos casos y aún más lamentable, parece que en este siglo XXI la insensibilidad se apodera de nosotros. ¡Cuidado! que el mundo virtual y la inmediatez del momento no nos convierta en máquinas ignorantes de nuestra realidad. Evolucionemos también como seres humanos, para que no nos perdamos en nuestro propio invento.

 

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