#Columna: ¡PIROPO! NO ES DECLARACIÓN DE AMOR

#Columna: ¡PIROPO! NO ES DECLARACIÓN DE AMOR

¡PIROPO! NO ES DECLARACIÓN DE AMOR

#Columna:  ¡PIROPO! NO ES DECLARACIÓN DE AMOR

 

Recientemente escuché  sobre una “acalorada discusión” que hubo entre Alejandra Borrero  y Amparo Grisales, ambas actrices Colombianas.

Durante el suceso ambas se encontraban en un conversatorio de un festival realizado en Bogotá, cuyo propósito era hablar del rol de la mujer en la sociedad. Pero ¿por qué tanto bonche? Al parecer a una de estas damas se le chispoteó algo al momento de dar sus respuestas. Si bien respeto sus gustos por ser halagada en la calle con un – mamita que linda estás – no me puedo quedar callada, porque a mí como mujer, me molestó.

No pretendo escudriñar más en las respuestas de estas mujeres, pero algo cierto si es: no todas pensamos ni sentimos igual. Por consiguiente, voy a hablar desde mi posición como mujer colombiana, de un tema que culturalmente me molesta: el PIROPO CALLEJERO.

Recuerdo cuando estaba en la universidad y en una de las materias me enseñaron que el piropo hace parte del compilado de costumbres culturales que tenemos en Colombia.  Sin embargo, aunque nació como una expresión para cortejar a la mujer, esto se convirtió en un mal hábito callejero.

Piropo indecente igual a insulto

Tengo 24 años y la verdad ya perdí la cuenta de cuántos malos ratos he pasado en la calle por culpa de un mal “piropo”.

Que te halaguen y te digan lo guapa que estás, eso a cualquier persona agrada, nadie se va a molestar por unas agradables palabras. Pero que te griten lo “rica” que estas, o te digan que te quieren “comer el pegao”, y  te miren con un morbo que no saben disimular, eso no tenemos que tolerarlo ni callarlo.

¡Háganme el favor! Una va por la calle y recibe cualquier tipo de comentarios grotescos, es lógico que nos molestemos y hasta malas caras hagamos, pero pasa que estos hombres se molestan y lanzan más comentarios porque no respondemos felices a su “halago”.

No aguanto más

En este momento tan real, tan explícito, tan vivido (porque sé que somos muchas quienes lo hemos experimentado), en esta parte donde nos hacen sentir vulnerables y hasta nos cosifican, es cuando debemos como mujeres, ser solidarias y apoyar la defensa del género. Lejos de ser feministas radicales, considero es un tema de conciencia ciudadana y cultural, aceptar que esta clase de comentarios entran en el ámbito de violencia contra la mujer.

Tampoco se trata de victimizarnos y mucho menos ridiculizar o intimidar al género masculino. Desde mi perspectiva se trata de exigir un respeto que quizá en nuestra cultura tan folclórica, se pasó por alto con la excusa de ser una forma de cortejo hacia las mujeres. Ninguna mujer ha pedido que se le “halague” con los mal dichos piropos, ni hemos pedido que nos desvistan con la mirada, por eso quiero ser valiente y decir que no me agrada ese tipo de actitudes y comentarios.

Para mi ser valiente es también expresar nuestra inconformidad ante una situación que culturalmente molesta, por eso hoy me uno a la campaña #MeToo, la otra defiende el derecho al piropo y yo digo #NoAlPiropoCallejero.

 

 

#Columna:  ¡PIROPO! NO ES DECLARACIÓN DE AMOR

 

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