#Columna: ¡PROCRASTINAR NO ES PECADO!

#Columna: ¡PROCRASTINAR NO ES PECADO!

¡PROCRASTINAR NO ES PECADO!

¡PROCRASTINAR NO ES PECADO!

Crecí como muchos de ustedes, escuchando un dicho bastante popular “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”,  en casa me inculcaron la responsabilidad y mi padre siempre me dijo que debía aprovechar el tiempo para ser productiva,  que debía estar al día con las actividades académicas y que un descansito nunca estaba mal.

A medida que iba creciendo y los compromisos académicos aumentaban, fui entendiendo lo del “descansito” del que tanto hablaba mi papá, conocí el mal juzgado término “procrastinar”.

La RAE indica que la palabra PROCRASTINAR, significa demorar, aplazar o retrasar algo, ahondando un poco más en su definición y concepto, encontramos que es una acción que va más allá de posponer una actividad.  Se le denomina trastorno o síndrome del comportamiento que evade responsabilidades posponiendo tareas a realizar, llevando a las personas a refugiarse en actividades ajenas a la obligación principal.

La acción de posponer una actividad importante se puede convertir en una costumbre, y es allí cuando los expertos le llaman trastorno de la conducta. Sea un procrastinador crónico o eventual, en ambos casos la causa es la misma, el estrés o presión por una obligación que conlleva a que se quiera evadir dicha responsabilidad.

Inmersos en una sociedad donde se nos dice que hay que “trabajar trabajar y trabajar” se pasa por alto la salud mental y emocional de las personas, incluso nosotros mismos podemos ser los culpables de sentirnos sobre cargados de labores, estresados y/o angustiados por no permitirnos ese descansito.

¿Cuántos de nosotros nos hemos sentido estresados, sin ganas de producir, sin inspiración alguna?

A mí me ha pasado y pasa, que me siento horas y horas frente a la pantalla del computador y no sé que escribir, pasaba en la universidad que al verme y sentirme tan llena de actividades me bloqueaba, no surgían ideas y me estresaba aún más. En los trabajos ha pasado igual, al sentir no dar abasto para cumplir, me generaba estrés; entonces entendí y empecé a poner en práctica lo del descansito aquel.

Me volví fan de dicho descanso, porque encontré en él beneficios y una cierta tranquilidad que me permitía retomar mis labores, así el concepto frente a la palabra procrastinar cambió.

Para mi no esta mal dejar para mañana, dejar para el rato, para la noche o para el momento indicado el terminar o realizar alguna tarea que me tenía estresada, siempre y cuando cumpla con ella, puedo permitirme el descanso y airearme para regresar con las ideas renovadas.

¡Guarde, apague y salga a respirar!

Esa se ha convertido en la píldora anti estrés para sobrellevar las responsabilidades que he ido adquiriendo.

No soy alcahueta de la pereza, que es algo completamente diferente, soy fan del descansito que me permita renovar mis ideas, liberar estrés y continuar.

Así que amigo, cuando no tenga idea de qué escribir, cuando el jefe lo esté presionando por algún reporte y usted nada que lo hace porque está bloqueado, cuando no sepa por dónde empezar con tanta cosa en la universidad, permítase salir, comer un helado, dar un paseo en bici, ir a cine o realizar cualquier actividad que le ayude a liberarse, va a llegar renovado, con ideas nuevas, con la mejor actitud y el reporte o la tarea aquella serán pan comido.

La salud mental y emocional no es un juego, y si nosotros mismos no nos ayudamos ¿quién lo va hacer?.

 

 

¡PROCRASTINAR NO ES PECADO!

 

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