#Columna: Silvio Rodríguez: La guitarra sin envejecer (parte 1)

#Columna: Silvio Rodríguez: La guitarra sin envejecer (parte 1)

Silvio Rodríguez: La guitarra sin envejecer (parte 1)

Silvio Rodríguez: La guitarra sin envejecer (parte 1)

Silvio Rodríguez es uno de esos músicos que siempre me genera inquietudes, ese asombro intacto de la primera vez que lo escuché en mis primeros semestres de la U. No importa el cumulo de géneros que escuche, no importa las páginas que devore, sigue habitando en mi, la ingenuidad que sucumbe ante las letras de un poeta que aún sigo rumiando. No me propongo hacer un análisis literario ni una crítica musicológica, sino que me ocuparé en señalar alguna de las circunstancias que lo formaron y que influyeron en ese hombre que ha cumplido los 72 años.

El chico de las canciones raras

“Hay un grupo que dice que una canción

tiene que ser muy fácil para la razón,

que las cosas que digo solo las sé yo.

No han abierto los ojos al mundo…”

Hay un grupo que dice (1967)

Corría el 13 de Junio de 1967, al día siguiente de culminar el servicio militar, Silvio debuta en un programa llamado “música y estrellas” cantando los temas “Quédate” y “Sueño del colgado” y con él nace una condición que estuvo latente y que lo acompañará por el resto de sus días: conquistar el asombro de varios, y la extrañeza e incomprensión de otros.

“Un productor —contaría Silvio años más tarde— se me acercó un día a darme este consejo: «Muchacho, con el ángel que tú tienes, serías una estrella en un par de meses si no cantaras canciones tan raras.» No recuerdo lo que le respondí, pero sí sé que ni siquiera en ese momento me interesaba ser «estrella».”

Tal vez alguno de nosotros escuchando su música ha querido hacerle ese reclamo por su  particularidad de cantar cosas que no son digeribles, que no son fáciles y cortas para el oído, de escoger lo difícil, lo enigmático a costa de confusiones y mal interpretaciones, y renunciar a lo fácil, que es tan evidente que termina diciendo poco.

“Y lo fácil es tentador. Es tan cómodo para componer, como puede ser cómodo para escuchar. Si renuncié a lo que me proponían, no fue por altruismo, sinceramente lo hice porque me aburre mucho lo fácil, y para mí no hay cosa peor que el aburrimiento. Si he caído en facilismos ha sido inconscientemente, pero constantemente me propongo huir de ellos”

La Nueva trova

“Aunque las cosas cambien de color,

no importa pase el tiempo,

las cosas suelen transformarse siempre al caminar.”

Canción de la Trova (1966)

Entre el 29 de Julio y el 10 de Agosto de 1967 se realiza en la Casa de las Américas el primer encuentro de la canción protesta. Además de Silvio, participaron Pablo Milanes y Noel Nicola, quienes fungirían como fundadores de lo que más adelante se conocería como La Nueva trova, un movimiento musical que surge en el auge de la revolución cubana y que servirá de inspiración para el panorama musical de Latinoamérica. Esta corriente se establece formalmente durante el primer encuentro nacional de jóvenes trovadores en 1972.

Además de las declaraciones de dicho encuentro, vale la pena mencionar algunos puntos del manifiesto “Nos pronunciamos” de 1966, publicado por el periódico El Caimán barbudo,  y que engloba, no solo el calor de las discusiones suscitadas sobre la necesidad de una nueva propuesta estética que recoja las raíces y tradiciones del sentir cubano, sino que también marcaría los objetivos y alcances de la Nueva Trova:

Luchando más allá de las letras

– No pretendemos hacer poesía a la Revolución. Queremos hacer poesía desde y por la Revolución.

– La canción como toda expresión artística, pero incluso con una efectividad superior a otras manifestaciones, influye tanto en la educación estética como ideológica de nuestro pueblo.

– No renunciamos a los llamados temas no sociales porque no creemos en temas no sociales. El amor, el conflicto del hombre con la muerte, son circunstancias que afectan a todos, como es íntimo, personal, el auténtico fervor revolucionario.

– No creemos que exista hoy una crisis de la poesía. Existe, sí, la crisis de una concepción de la poesía.

– Consideramos que en los textos de nuestra música popular y folklórica hay posibilidades poéticas.

– Consideramos que toda palabra cabe en la poesía, sea carajo o corazón.

– La poesía es un testimonio terrible y alegre y triste y esperanzado de nuestra permanencia en el mundo, con los hombres, entre los hombres, por los hombres, o no es nada.

Sin olvidar los cimientos

El compromiso revolucionario es ineludible en Silvio, él creció con la revolución y la abraza hasta sus últimas consecuencias. Temas como La Era está pariendo un corazón, Fusil contra fusil, Canción urgente para Nicaragua, Hombre, El necio, o  América te habló de Ernesto, canciones con un tratamiento sutil, y sin caer en lo panfletario, retratan un testimonio contundente de aquellas épocas de las que fue muy cercano el artista.

Además de ser el puente y oxigeno de la trova tradicional, la Nueva Trova nunca desconoció el legado que la antecedió, y que por el contrario, la reafirma en su porvenir elevándola a unos límites poético-musicales nunca pensados. Prueba de ello, fue la canción “mis 22 años” de Pablo Milanés, que mezcla los elementos de la guajira, el Feeling cargado de un fuerte texto literario y filosófico. En Silvio, su descubrimiento fue gracias a Silvio Garay, cantante de la trova tradicional:

“Cuando conocí el trabajo de Sindo Garay allá por 1966, a través de un disco, fue que yo me sentí identificado. De pronto oí sonoridades que tenían que ver con mis sonoridades. Quizás tenían que ver por todas aquellas cosas que había escuchado en mi infancia -mi abuela, mi madre, mi familia materna, sobre todo-, y por eso es que hago la Canción de la trova también, ¿no? Porque quería dejar manifiesta esa identificación, esa identidad con Sindo Garay, y, por supuesto, con la trova.”

 

 

#Columna: Confesiones de un melómano

 

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