#Columna: “Temor al apocalipsis”

#Columna: “Temor al apocalipsis”

 “Temor al apocalipsis”

“Temor al apocalipsis”

 Navegando por el timeline de Facebook me aparece la siguiente nota:

Cosas cagadas: La gente se tomó más en serio el 666 en el 2006 y el fin del mundo presagio de los mayas en el 2012, que la advertencia de la ONU sobre qué pasará en el 2030 si no cambiamos nuestro estilo de vida a uno sustentable”.

E inmediatamente recordé, con la sangre helada: además de matarnos entre nosotros, estamos matando nuestro hogar.

La realidad siempre supera la ficción

Aproximadamente 22 científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) publicaron en la revista “Nature” un estudio donde su resultado textual es “la tierra aproximándose a un colapso inminente e irreversible”. Algunos se alarmaron, otros compartieron la noticia, pero muchos, muchísimos, no lo tomaron en serio. Es curioso cómo le creemos más a la ficción que a la realidad. Lloramos de terror al ver la película “2012”, el 21 de diciembre de aquel año varias familias esperaron “la hora oscura” dentro de sus casas, hubo rumores de personas de todo el mundo que prefirieron el suicidio con tal de no vivir el caos. El miedo paralizó a Colombia todo el año hasta el 21 de diciembre… se nos pasó el susto cuando dieron las 6:30 P.M. y la única hora oscura que se avecinaba era la del anochecer.

¿De pronto todo el temor que causó el “fin del mundo” fue victoria de la fantasía o indirecta de la realidad? Considero lo segundo, se nos advirtió y no hicimos caso. Ahora, por ejemplo, la tierra colombiana sufre una de sus peores etapas ecológicas, económicas y sociales. Cali solía tener 7 ríos… Hoy, por el desinterés, sólo en dos o si mucho en tres, corre la corriente con bastante esfuerzo, los demás se secaron por pedazos, están privatizados o son espacios de minería ilegal arriba de los Farallones.

¿Por qué estamos en la olla?

Según el estudio, nuestra lenta agonía global es por la acelerada sobrepoblación, la destrucción de nuestros ecosistemas, y el innegable calentamiento global. Pues, hemos dañado el 43% de nuestra naturaleza, sólo hay unas decenas de animales con vida, el agua se está acabando por mero desperdicio y botamos corriente de energía hasta que chorreamos gota por el calor impresionante. Lo que ha hecho nuestra avaricia… confiados en usar “lo mucho que había” sin cuidarlo, ahora no hay donde prosperar, la Tierra se está estropeando.

Deberíamos tener miedo, porque hay bastantes problemas. Jordi Bascompte, biólogo de la Estación Biológica de Doñana y uno de los científicos de la investigación, nos lo recomienda.  Si no reaccionamos a tiempo, “habremos destruido el 50% de los hábitats naturales mundiales para el 2025, y en 2045, el 55%”. Luego de eso, se tornará realidad la guerra apocalíptica que el cine nos ha mostrado: los humanos morirán por una botella de agua, comida o techo… hombres y mujeres cabezas de familia desesperados migrarán a otro lugar con los suyos, y los jóvenes lucharán por su propia supervivencia, ya que poca oportunidad tendrán de dejar un legado… o un hijo.

¿Cómo salir de la olla?

Bascompte indicó el deber de frenar la sobrepoblación por lo menos unos años, la reducción de uso de energía per cápita en los países potencia, optando por energías sostenibles y emplear los recursos más racionalmente, evitando las zonas vírgenes de la tierra. Hay que rogar a gritos a ciertos presidentes para dejar de canturrear que el calentamiento global no existe; pedir a las grandes industrias que sean pensantes y trabajen con alternativas menos dañinas, suplicar a otros mandatarios NO al fracking o la minería como opción de sustento; y en cuanto a nosotros los civiles, pongamos un poquito de esfuerzo para separar basuras, apagar aparatos o luz que no se usa o cerrar la llave al cepillarse. Cosas simples, que no hacemos porque hemos ignorado al planeta.

¿Veremos a Colombia ser uno de los primeros países en sufrir por nuestro descuido y egoísmo? Solíamos ser parte del pulmón verde del mundo, ahora tenemos cáncer dentro y la cura no la aplicamos ¿o no la queremos?

Sin la Tierra en pie, nadie tiene hogar donde permanecer… y si no hay hogar, “abandonad toda esperanza…”

 

 

“Temor al apocalipsis”

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