#Columna: ¡TENGO JAQUECA Y SE LLAMA DEUDA!

 

Vivir en Colombia, puede ser tan sabroso como agobiante

Somos un país rico en biodiversidad, gente cálida, cultura “guapachosa” que lo hace llamativo al turista. Lo irónico, es que para nosotros la cosa no es tan tentadora si seguimos creciendo en un país con un sistema económico y educativo débil, un sistema de salud negligente y un sinfín de problemáticas sociales que todos muy bien conocemos.

Un país donde al joven de recursos económicos promedios o bajos le toque endeudarse para estudiar, ya de por sí, dice que algo anda mal. Cada año, cientos de jóvenes acuden a las oficinas del señor ICETEX, en busca de una solución a su pronta necesidad económica, y así mismo, poder enlistarse en la preparación de una carrera profesional.

Como muchos jóvenes más, este fue mi caso. Resulta que acceder a un préstamo financiero con el ICETEX es lo que creemos la mejor solución y alternativa para poder emprender nuestros estudios; si bien es una solución responsable, después de los cinco años cursados en la universidad, empezamos a dudar sobre qué tan buena alternativa fue.

No hay marcha atrás, ya tenemos la “pequeña” deuda y un leve dolor de cabeza. No nos queda más que responsablemente pagar las cuotas pactadas, pero ¿Cómo lo vamos a lograr, si salimos a enfrentarnos a un mundo con poca oferta laboral? y en la mayoría de los casos tardamos más de un año para ubicarnos en un buen empleo.

Me resulta paradójico e irónico que un país como el nuestro, donde más del 50% de la población maneja un estrato económico promedio – bajo, los jóvenes de dichas familias debamos acudir a préstamos financieros de altos montos, para poder proyectarnos como profesionales y luego salir a enfrentarnos a una deficiente oferta, con pocas opciones y estabilidad laboral.

Opciones varias para endeudarse

Los préstamos pueden ser a corto o largo plazo, por sostenimiento o matrícula, para pregrados o posgrados, con una tasa de interés baja, ¡sí! No importa como lo pactes, de igual forma al terminar los estudios, el monto es alto, y uno a los 25 años empieza a pensar ¿Cómo voy a pagar todo esto, si no tengo empleo?

La solución para ellos es más que obvia, ¡Trabajando y ahorrando! y con mucha paciencia, porque esto toma años, y aunque son flexibles con el tema del “año de gracia” que conceden y/o congelamiento de la deuda que brindan por el desempleo en el que nos podamos encontrar, insisto en que esta no debería ni siquiera considerarse como una alternativa.

La cuestión no se basa en buscar o no un préstamo financiero para estudiar, la cuestión es que la educación por muy utópico que suene; debería ser gratuita ,y si bien no se puede llegar a esto, que por lo menos sea de fácil acceso económico para los jóvenes y más aún, para aquellos de bajos recursos.

Como lo dije alguna vez, esto se trata de que el gobierno piense en una equidad social, y no obligue de forma tan sutil a los jóvenes a seguir endeudándose para acceder a algo que debería ser gratuito; la educación.

 

 

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