#Columna: ¡Vivimos en un ‘pozo’ de gravedad!

#Columna: ¡Vivimos en un ‘pozo’ de gravedad!

¡Vivimos en un ‘pozo’ de gravedad!

¡Vivimos en un ‘pozo’ de gravedad!

Hace unos años, y gracias al explosivo crecimiento de los memes en redes sociales, muchas personas se han enterado de que el 24 de diciembre no es solo una fecha importante desde el punto de vista religioso: es también el día oficial en que nació el padre de la ‘ley de gravitación universal’, Isaac Newton.

Pero, ¿por qué habría de ser importante celebrar el nacimiento de uno de los científicos más importantes de la historia?

Pues bien, gracias a él entendemos porqué no salimos disparados de la superficie de la tierra y porqué somos prisioneros en la misma.

Entendiendo los números en palabras

Para empezar, debemos olvidarnos de que estos temas son solo para grandes científicos con lentes del grueso de la cola de una botella y batas: lo maravilloso del asunto se encuentra en que, quieras o no, la gravedad siempre está contigo.

En principio, cualquier cosa con masa atrae a cualquier otra cosa con masa. Luego, si hay un objeto de gran masa, atraerá a los de menor masa. Así de simple: gravedad. Estos simples principios nos atrapan en la tierra, en un ‘pozo’ de gravedad del que no podemos escapar fácilmente, como una prisión interestelar.

Para estar en una prisión interestelar. debe existir una razón: la nuestra es que le debemos energía al universo… ¡Mucha energía!

Nuestra deuda externa universal tiene miles de millones de años, de cuando billones y billones de partículas se juntaron para formar la tierra, utilizando una rebosante cantidad de energía en el proceso. Desde ese momento, se creó la prisión de la que hablamos, de tal forma que la tierra deforma el espacio-tiempo y forma un ‘pozo’ espacial. Cuanto más profundo sea el pozo, más energía deberemos.

Energía para atravesar el universo

Entonces, si no encontramos una forma de pagarle al universo una cantidad considerable de energía, simplemente no podremos escapar de la tierra. ¿Cómo podemos escapar, entonces, del ‘pozo’ de gravedad al que nos metimos sin pedirlo? La respuesta es deslumbrante y emocionante: tuvimos que atravesar miles de avances tecnológicos para construir máquinas de reintegro de energía potencial negativa o… como los conocemos por sus nombres aburridos, cohetes. A través de procesos de combustión controlados con explosiones de combustible, logramos generar la energía suficiente para retribuir una parte de la deuda y que el universo nos permita salir de la tierra.

Aunque suena muy sencillo, aquí nada es sencillo. Imaginemos que salir de la tierra es tan solo el primer pago que debemos hacer. En caso de que queramos viajar a Marte, tendríamos que realizar otro pago de la misma cantidad de energía solo para el trayecto hacia el planeta rojo, una vez estemos fuera de la órbita de nuestra esfera. Entonces el cohete debe llevar dos cargas de combustibles: una suficiente para darle un par de vueltas a la tierra, entrando y saliendo de su órbita hacia el espacio exterior; y otra carga para viajar directamente a Marte.

Los cálculos químicos, físicos y matemáticos que hay detrás de los procesos descritos son incalculables, paradójicamente. Pero es por eso mismo que debemos permanecer atentos a los desarrollos astronómicos; a lo que cada vez entendemos mejor del universo: de lo que le debemos y lo que ya tenemos.

¿Para qué queremos escapar?

Quizá sea un poco vago hablar de escapar del ‘pozo’ de la tierra sin un objetivo: ¡pues claro que lo hay!

Nuestro crecimiento demográfico se ha acelerado tanto, que el desgaste del planeta en general, llegará a su punto de quiebre eventualmente. Stephen Hawking no nos ofreció menos de mil años para buscar el próximo cuerpo celeste que habitaremos y comenzar a migrar de forma interestelar.

Esto no altera el salario que recibes o la navidad que celebraste anoche: pero debe resultar sumamente satisfactorio entender que no estamos aquí por casualidad ni por simple capricho del universo… detrás de nuestro día a día como sociedad, se esconden maravillas astronómicas completamente fascinantes.

 

 

¡Vivimos en un ‘pozo’ de gravedad!

 

 

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