Las cárceles se siguen llenando

Las cárceles se siguen llenando

Autor: Brian Alberto Alvarado Sánchez

Amo la calle quinta, en toda su extensión, y en toda su anchura. Amo cada una de sus grietas, amo cada uno de sus postes, amo cada uno de sus puentes, amo cada uno de sus indigentes, amo cada una de sus partes aseadas, amo cada una de sus partes sucias. Este es un verdadero crisol de diversidad cultural en la ciudad. Sin embargo, nunca puede faltar la cicatriz en un bello rostro, y el “bello rostro” de la calle quinta está lleno de cicatrices. El lunes 18 de Junio, me encontraba en los alrededores de la Biblioteca Departamental, y observé que un “chúcaro”, le daba de bolillazos a un pelado, porque le había encontrado droga en los bolsillos y al disponerse a revisarle el maletín, éste último había puesto resistencia, de manera que el bachiller lo estaba torturando a bolillazos.

Ese acontecimiento, me ha hecho reflexionar profundamente acerca del fenómeno de la drogadicción, y la forma tan inútil que tiene el gobierno de afrontar este problema. Y es que los políticos piensan que al endurecer las sanciones a los consumidores, y al llenar las cárceles de personas, el fenómeno desaparecerá como por arte de magia.

El consumo de droga siempre ha existido, existe y seguirá existiendo. De manera que de lo que se trata, es de afrontar el problema con realismo. Respecto al endurecimiento de las sanciones para el adicto, surge una pregunta en mi mente ¿En verdad creen las autoridades, que ayudará al “pisconauta” a desprenderse de las perjudiciales sustancias, el encerrarlo en la cárcel y tratarlo como un criminal o pegarle con un bolillo? ¡Pero si en las cárceles, también se consumen sustancias psicoactivas, incluso de las más pesadas, y con complicidad de los guardias!

Esto, añadido al difícil ambiente que se vive en estos lugares, donde se impone la ley del viejo Oeste(la del más fuerte), puede contribuir a que el individuo degrade su carácter y que sus acciones compartan esta misma degradación. Entonces, en verdad, ¿el endurecimiento de la leyes a los consumidores, que llevó a cabo Uribe Vélez en junio del 2010 ayuda a eliminar el fenómeno? No lo creo.

La psicología afirma que el fenómeno de la drogadicción radica no tanto en la sustancia en sí misma, pues no todos los que prueban una misma sustancia, por peligrosa que sea, se vuelven adictos. Sino que radica, sobre todo en el carácter de los que la prueban. En otras palabras, en cada persona, existen factores psicológicos y sociales que facilitan o no la adicción a una sustancia determinada. Por lo tanto, si se quiere combatir de forma efectiva este flagelo, hay que trabajar sobre el individuo, conocer las falencias emocionales que lo hacen propenso a generar este tipo de hábitos y hacer frente a esta falencia emocional. Para esto se necesita que la población en general, acceda de forma gratuita a servicios psicológicos y sociales. En otras palabras, “humanizar” las sanciones hacia el consumidor, ser conscientes de que no son delincuentes. Pero no existe tal gratuidad en el servicio, lo único gratis que tenemos los colombianos, es un confinamiento en la cárcel y un bolillazo policial.

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