Con el sentido contrario

Con el sentido contrario

Jonathan Rodríguez - elclavo.comm

“En sí, la homosexualidad está tan limitada como la heterosexualidad: lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación.” Simone de Beauvoir.

Colombia es una indudable cuna de variedad. Por donde lo queramos ver hay contrastes únicos, en los mares; en la flora; en la fauna; en los climas; en los paisajes y en nuestra piel. Durante muchos años se ha hablado de nuestra riqueza patrimonial y sobre los malos manejos, tanto del gobierno como de los ciudadanos, de esta fortuna con la que contamos.

No es un secreto que en los últimos años se han tomado medidas para preservar nuestro entorno, pero no es de extrañar tampoco que el balance ahora es negativo puesto que estas acciones son insuficientes, esto se debe a muchos factores como falta de protección y apoyo institucional, desarrollo dispar entre la industria y el ambiente, sobreexplotación, extinción de especímenes, entre otros.

Sin embargo, la causal más importante a mi concepto no está tan lejos como queremos creer. La situación más dañina está en nosotros mismos, en nuestra cultura, la cual hemos desmejorado (si cabe) por años, y de no ser por esfuerzos individuales (ojalá no por mucho tiempo) seguiría en decadencia.

No poseemos la variedad cultural que correspondería a nuestra riqueza natural, y eso se nota en el revuelo que ha tomado una discusión, cuando menos controversial, como es el tema del matrimonio igualitario.

Desde los pronunciamientos fuera de lugar del inquisidor, digo Procurador, hasta el suicidio de un hombre mayor en Francia (78 años), este tema ha causado un revuelo de opiniones meritorio de concilio vaticano. No es cualquier cosa la que se discute, es el hecho de aceptar fenómenos diferentes a los tradicionales que pueden afectar el desarrollo de la humanidad.

Tanto se ha discutido sobre el tema que ya se han adelantado estudios que buscan esclarecer los puntos sobre los cuáles se centra el debate, los cuáles son básicamente 2:

a) Es anti-natural la unión entre el mismo sexo.

b) En caso de formar un hogar es anti-natural la crianza de niños.

En Colombia se debate sobre la adopción de una forma bastante irresponsable, se ha llegado a decir que en la naturaleza no pasa eso, cuando en realidad más de 1500 especies de animales tienen tendencias homosexuales o como mínimo bisexuales. (Link 1).

El otro punto sobre el que se centra la polémica es la adopción, y han salido muchos a decir que “el hogar tiene roles y que los modelos para los niños…”  Pero parece que se ha demostrado que niños que conviven con parejas homosexuales no demuestran mayor variación con los que viven en hogares hetero (ver link 2), aunque sé que mis amigas psicólogas no estarán de acuerdo con esto, cabe la posibilidad de que sea cierto.

El debate continuará, y hasta que no haya una claridad basada en evidencia científica no podemos decir si es realmente perjudicial. Lo que sí podemos hacer como comunidad es mostrar un poco de tolerancia y respeto hacia las personas que tienen esa orientación sexual y tienen la valentía de expresar públicamente su deseo de formalizar y adoptar.

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