Enamorarse

Enamorarse

Juanma Rodríguez

Nuestra vida está llena de rituales y rutinas; considero que  los primeros son un placer mientras que las segundas agobian nuestra existencia.  Uno de mis rituales favoritos cuando llego al trabajo, es ir a servirme el primer tinto del día.  Al llegar a la cafetería y después de buscar mi pocillo entre un mar de los mismos, tarea que a veces se prolonga por aquello de haber escogido uno completamente blanco que poco o nada se diferencia del resto, inmediatamente pongo atención al radio, que siempre tiene sintonizada una emisora de música romanticona, usted sabe, baladas, vallenatos, despecho, plancha, etc.       

En ocasiones analizo la letra de la canción que está sonando, pues me resultan chistosas; efecto que es potencializado por la facilidad que tengo de divertirme con poco.  La canción que sonaba ese día era Enamórate como yo de Adriana Lucia.

El Amor, y todo lo que encierra el mismo, definitivamente no es fácil de entender.  Siempre he pensado que  es muy parecido a la muerte, en el sentido en que sabemos muy poco sobre el tema; pero con nuestras ínfulas de amos y señores del universo creemos entenderlo y dominarlo a la perfección.   

Adriana Lucía canta ¡Enamórate como yo!, y considero que la frase es como un grito desesperado, que a la vez encierra una pregunta  ¿Por qué usted no se puede enamorar con la misma intensidad con la que yo estoy enamorado(a)? A la larga me parece que eso suele ocurrir en todas las relaciones; siempre una de las personas se va a entregar más, le va a poner más empeño, o como decimos comúnmente va a estar más tragado que su pareja. Lo ideal sería encontrar a alguien que se entregara por igual en la relación, pero cada uno de nosotros sabe que nuestras vidas y todo lo que acontece en las mismas, dista mucho de ese mundo ideal, el cual es totalmente personal e intransferible.

Siempre queremos que nos pongan las cosas en bandeja de plata, y sería demasiado aburridor que así fuera también al momento de relacionarnos sentimentalmente con otra persona.  Puede que siempre haya alguien que se entregue más, pero pues es el reto de esta persona mirar cómo logra interesar a la otra para que empiece a retribuirle de la misma manera.  Lastimosamente y aunque suene muy cruel (táctico), creo que el amor y todo lo relacionado con este, siempre va a estar enmarcado por ese halo del tire y afloje.     

No nos queda otra opción que seguirnos enamorando, estimado lector, en medio de lo dura y trágica que a veces resulte la experiencia. Tenga en cuenta que hasta en el proceso  productivo más tecnológico y estandarizado, se  generan residuos; entonces en nuestras relaciones siempre abundarán conductas, gestos, palabras que por alguna u otra razón no entran en la cadena productiva del amor y terminan convirtiéndose en desperdicios. Pero con todo y esto estar enamorado debe  ser su ritual principal y nunca una  de sus rutinas.

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