#COLUMNA: Juan Pablo Díaz: o la salsa con perspectiva

Juan Pablo Díaz: o la salsa con perspectiva

 

Hay un raro consenso en el imaginario salsero: que no hay músico que pueda llegar a los umbrales de una tradición consagrada, idea que por fortuna está perdiendo su eco. Prueba de ello es el éxito de las actuales generaciones, entre los que se destaca Juan Pablo Díaz, actor, locutor y cantautor puertorriqueño quien debuta en el 2013 con su álbum “Díaz” y en el 2016 con “Fase dos”, disco que lo hace merecedor de una nominación a los Grammy latino en el 2017, compitiendo al lado de legendarias figuras como Rubén Blades e Isidro Infante.

Ambas producciones contaron con una nómina de músicos de gran nivel como José Lugo, Reynaldo Jorge, Louie García, Eddie Montalvo, Gilberto Santa Rosa y Jerry Medina. Se destaca la coherencia del autor en abordar temas desde lo habitual hasta lo disperso, conjugados en tiempo de salsa, bomba, plena, bolero, danzón, guajira y guaguancó. A pesar de la distancia cronológica hay poderosas coincidencias que reflejan no sólo la continuidad de temas, sino un progreso y evolución que oscilan entre lo poético, lo cotidiano y lo político. “Las calles de mi ciudad” y “País gris” representan un salto de lo micro a lo descomunal, del infierno de las aceras a la incertidumbre nacional. “No hay nada que hacer” dilemas y contradicciones del obrar humano que encarnan en la déspota figura de “el poderoso caballero”.

Además, el artista boricua abre el espectro para cuestiones desapercibidas pero necesarias: “De aquí o allá” construir patria desde el interior y la lejanía, la metáfora de la acción y reacción representada en “De efectos y causas”, “Canten”, tema escrito por Polo Montañez, muestra la honestidad intransferible del cantor frente a lo superfluo y vacío del medio.

El amor y sus contrapesos también tienen cabida en sus composiciones: la insatisfacción del amante inmolado en “No fue suficiente”, la leve esperanza en “Si tengo la suerte”, y la sensatez de la soledad en el “El son de las malas compañías”.

También le brinda un tributo versionando composiciones de figuras icónicas como Bobby Capó en “Llorando me dormí” y Gustavo Cerati en “Puente”. La puntada final la brinda con los temas “Ya es mañana” una suerte de oda resignada a las madrugadas y “Réquiem para Lita” un clamor visceral de libertad y amor por la isla borinqueña.

Sin duda Juan Pablo Díaz en cada canción hace un esbozo patente de la realidad humana, del ambiente que lo fortalece y lo asfixia, del compromiso y la acción como su mejor lucha y bandera, un relato poco inusual en un ritmo donde la mayoría de las veces prima la orquestación junto al estribillo aislado y repetitivo. Si bien la historia de este género ha parido excepciones contadas como “Estampas” (1979) de Cheo Feliciano, “Solo” (1979) de Willie Colón y “Maestra vida” (1980) de Rubén Blades, con Díaz asistimos a un nuevo respiro en el que es posible seguir haciendo salsa con letra, corazón y carácter.

 

Enlaces para reproducir los álbumes desde Spotify

 

Díaz:

https://open.spotify.com/album/3POL3NyRkRNVHDmjzJqHQX

 

Fase Dos:

https://open.spotify.com/album/0CXHHx1OTZJrGjY0apttxJ

 

 

Comentarios

comentarios

Leave a Reply