#BIOCLAVO: Aguas Arriba de Hidroituango

#BIOCLAVO: Aguas Arriba de Hidroituango

Aguas Arriba de Hidroituango

Nuestro impacto sobre el río Cauca

Ilustrado por Leonardo Arias

El río Cauca ha estado íntimamente ligado a la vida las poblaciones humanas que han habitado el valle en el que está situado Cali. Antes del arribo de los españoles las poblaciones originarias, como la cultura llama, convivían con el afluente guardando las distancias prudentes a su cauce y beneficiándose de las oportunidades que les brindaba, como la fertilidad de los suelos o la pesca.

Sin embargo, la arrogancia antropocentrista que llego armada en carabelas, instaló otra forma de relación con los ecosistemas en el continente americano que ha marcado los paradigmas de desarrollo urbano de la capital del Valle del Cauca.

Cali en otrora era un territorio lleno de humedales y zonas inundables hacia el norte y el oriente, que hacían parte del complejo asociado a la dinámica hídrica de la cuenca del río Cauca.  Pero la sed de la agroindustria, emprendió el acaparamiento de las tierras que necesitaba el río para su ciclo hidrológico.

Junto a la caña, se rellenaron terrenos inundables del Cauca para poder cimentar las ansias urbanizadoras de la industria de la construcción en lo que hoy conocemos como Aguablanca y que en sus primeros años de existencia sufrió grandes inundaciones llevando a que las personas que fueron empujadas a asentarse allí pasaran por momentos muy difíciles.

El afán de incorporar a la zona urbana de la ciudad, generando la ganancia para los dueños de las tierras producto del incremento del valor del metro cuadrado, llevo a que la expansión de Cali fuera desorganizada en diferentes aspectos. Entre ellos, en el sistema de   alcantarillado razón por la cual hoy no existe un sistema que trate las aguas residuales domiciliaras antes de ser vertidas al río Cauca.

Para resolver el problema de las inundaciones en Aguablanca, que generaba el volver urbanizables unas tierras que no lo eran, quienes gobernaban la ciudad y dirigían la CVC decidieron impactar al río Cauca aguas arriba, en el municipio de Suárez, departamento del Cuaca, construyendo la represa de Salvajina. La represa buscaba realizar lo que naturalmente hacían los humedales antes de ser rellenados y la vegetación cuando no había sido talada, regular el nivel del agua del río. Así, el jugoso negocio que ha llevado a pavimentar a Cali hasta la rivera del río por toda su margen izquierda podía ejecutarse.

Ahora, el río quedó aprisionado por otra garganta de concretos kilómetros más abajo en el departamento de Antioquia. La expectativa, no es en este caso los dividendos producto de la valorización de la tierra, es la ganancia de la venta de la generación de energía con la hidroeléctrica de Hidroituango

Pese a lo dramático que ha sido la   construcción de Hidroituango, en todas las represas hay impactos ambientales que han sido subestimados y ocultados. La afectación de la fauna terrestre, el cambio del microclima, la emisión de gases efecto invernadero pese a ser menor a otras formas de generación energética, el desplazamiento de los pobladores son algunas de las consecuencias de este modelo de producción energética.

Es hora que desde Cali asumamos una decidida responsabilidad en la protección del río Cauca y en respaldar la investigación y los emprendimientos que apuntan a una alternativa sustentable de producción de energía.

 

Escrita por:

Terry Hurtado

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