#Columna: Cali: La gran vitrina y del Centro hacía fuera

#Columna: Cali: La gran vitrina y del Centro hacía fuera

Cali: La gran vitrina 

Cali es una ciudad ambivalente. Por un lado se jacta de su gran cultura, meca del cine nacional, capital de la salsa; y por otro lado, no hace mucho para conservar esos títulos, como si quisiera ocultarlos o convertirse en otra cosa. Hoy en día, es normal encontrar centros comerciales a diestra y siniestras. Algunos inclusos casi desocupados, como es el caso del Limonar Premier, en el cual los que entran siempre hacen la misma pregunta ¿por qué está tan vacío?

Actualmente, en lo que eran los parqueaderos de la plaza de toros, se construye el Mall Plaza, a pocos metros de Cosmocentro. Este mismo fenómeno se ve por toda la ciudad, complejos comerciales cerca de otros complejos comerciales, como si el caleño tuvieran un ansia insaciable por comprar. Los fines de semana dichos lugares se abarrotan en un ir y venir sin sentido, como el pez prisionero de su pequeño acuario, pero esto se debe únicamente a la poca oferta cultural caleña.

Si los gobernantes realmente pensaran en lo mejor para la ciudadanía, y no en lo mejor para el bolsillo, convertirían terrenos como el de la plaza de toros en parques donde todos podamos disfrutar; abrirían más teatros, se invertiría más en la Biblioteca Departamental y sus programas, se invertiría en lo que realmente importan en una ciudad: el factor humano. Cali tiene el potencial para ser más que un simple pasillo lleno de tiendas, todas iguales, todas absurdas. Cali merece ser más.

 

Escrito por: Jorge Sanchez

Del centro hacía fuera

La ciudad puede ser un lugar interesante, como una esfera de cristal de colores, solo por fuera claro, porque al adentrarse en sus sucias calles, con ese bullicio indescifrable y el rugir de los viejos motores, se torna desagradable, pero aun así interesante. Camino cabizbajo por las calles del centro, confundiéndome entre vendedores que me esquivan y personas que caminan apuradas con bolsas en mano, algunas llevan niños que miran su alrededor sorprendidos de las baratijas que cuelgan de los escaparates.

Muchas tiendas sacan gigantes parlantes que inundan las aceras con ensordecedores sonidos, apenas logro escucharlos, se pelean por los clientes. Promociones, ofertas, carteles. Carritos de comida con olores apestosos. Basura que se ha convertido en una alfombra y nadie se inmuta en limpiar porque tardarían meses en quitarla toda, y aún si lo hicieran, en menos de un día la alfombra estaría así de nuevo. El tráfico de las calles es lento, los carros van fluyendo sosegadamente como la sangre de alguien que está a punto de morir. Aun así presionan el claxon y todo se mezcla en una ópera desafinada. El sol está puesto en el cielo con gran plenitud, alzándose con fiereza sobre Cali. La alfombra de basura de las calles del centro empieza a hervir. Hombres y mujeres con jarras de jugo frio en mano, salen de todos los lugares. Todo aquel movimiento, ese ir y venir, esas acciones bruscas; son la vida del centro en la tarde.

Escrito por: David Steven Carmona Marín

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