#Columna: Acerca del aceitoso: ¿Virtuoso o pretencioso?

#Columna: Acerca del aceitoso: ¿Virtuoso o pretencioso?

Acerca del aceitoso: ¿Virtuoso o pretencioso?

Hay un tema que se menciona entre la jerga de los músicos y que siempre lo escucho a modo de chiste, a modo de chanza: el aceite. Si bien, esta cuestión tiene posiciones divididas, vale la pena abordar algunas de las opiniones esgrimidas por gente que conoce y está metido en el medio musical.

Si hiciéramos la radiografía del aceitoso sería la de un tipo pedante por el hecho de tener conocimiento y experticia en dominar una región específica de la música, ya sea arreglo, instrumentación o canto. Sujetos con una carrera en “ascenso”  que han venido de tocar con grandes figuras del medio, creyendo que con eso tienen la autoridad musical (e incluso moral) de decirle al colega cómo se toca, confundiendo muchas veces el enseñar con el humillar, generando cierto malestar entre los demás músicos.

Esta conducta sucede en mayor parte en personas que están empezando o con proyectos musicales de corta trayectoria. No estamos aludiendo a que esto no ocurre en personas o propuestas consolidadas y de mayor recorrido, pero por alguna razón que todavía no comprendo, esta situación es más latente en músicos que no han superado el umbral del anonimato con una difusión inversamente proporcional a su ego.

Posiciones contrarias señalan que, en parte, esa parte es necesaria porque conforma la idiosincrasia del músico, sobre todo en los momentos cruciales de presentaciones y conciertos donde se destaca y se reluce en su haber, para ellos el aceite le da ese dinamismo al concierto y ese momento soñado de brillar cuando la presentación no está cumpliendo con las expectativas del público.

Pero no solamente ocurre en el escenario musical, el aceite es una conducta tan mortal, humana (y objetable) que ronda en todas las esferas sociales ¿Quién no ha tenido un compañero de trabajo aceitoso? ¿un vecino aceitoso? ¿un jefe aceitoso? ¿un profesor aceitoso? El problema de fondo tiene que ver con  el ego y su actitud frente al saber, siempre nos han hecho creer que entre más conocimiento, más autoridad;  entre más autoridad y experiencia, más podremos imponernos sobre el otro.

Más que satanizar el aceite, hay que revaluarnos como personas frente a los espacios de convivencia con los demás compañeros. Pertenecer a una orquesta o una banda siempre implica un choque de mundos y perspectivas distintas que influyen directamente en el sonido que se quiera proyectar. Puede que el músico se pueda valer por sí solo pero siempre necesitará de los demás compañeros para oxigenar e intercambiar. Aunque usted no sea director de la banda, pero asume un papel muy activo dentro de esta, tenga en cuenta lo siguiente, y no solamente se lo digo al músico: no confunda liderar con opacar, y así evitarás el resbalón.

Escrita por:

John Alex Lopez

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