#Columna: “Colombia, ¿igualitaria y feminista?”

#Columna: “Colombia, ¿igualitaria y feminista?”

 

Un país en el que, desde que existen registros oficiales, más de 300 mujeres han sido asesinadas entre el 2018 y lo que va de este año, no puede considerar que tiene una plena igualdad de derechos para ambos sexos.

Estas cifras de ONU Mujeres y la Defensoría del pueblo deja mucho que pensar y poco que discutir sobre la protección y garantía de calidad de vida femenina. Las mujeres no están seguras, claramente; por otro lado, no se puede justificar que tan solo en los 28 días de febrero 19 mujeres más ahora sean parte de la lista de defunción. Los datos sobre violaciones son igual de escalofriantes: tres casos de abusos sexuales por hora y los más afectados son las menores de edad. Estas no son “casualidades”, tampoco son sólo “formas de pensar”, parece un conglomerado antifeminista, en el que la mujer pierde en todos los aspectos.

Medir cuán feminista es un país es difícil, pero no imposible. Colombia está lejos de llegar a la igualdad de sexos, haciendo un repaso por aquellas instituciones y organizaciones más representativas de la sociedad, es fácil distinguir las condiciones que vive la mujer.

Comencemos con la Justicia. En 2017, se contabilizaron 1.002 asesinatos, pero sólo a 144 los declararon violencia de género y los otros 858 quedaron impunes, archivados o con sus victimarios libres en menos de un año. Sufrimos una impunidad en violencia contra la mujer del 96%, informe de la Fiscalía. No es necesario sólo concentrarse en los tribunales para encontrar el machismo y la desigualdad, hablemos de la brecha salarial que lejos de disminuir, cada año es mayor entre los géneros.

Las mujeres enfrentan el desempleo un 12,8% más que los hombres y ganan un 7% menos salarialmente que los varones, y si es independiente se aumenta a 35,8% menos. Emprender en Colombia es difícil, aunque una buena noticia después de estas malas: ya estamos mejor que hace 10 años, ahora estamos más preparadas académicamente que un hombre y es más sencillo conseguir un empleo estable con prestaciones de ley e incluso con subsidio de transporte o alimentación. Son datos y hay que darlos, el departamento de economía de la Universidad Jorge Tadeo Lozano se encargó de esclarecerlos.

Aunque así como es más sencillo obtener un empleo actualmente, también es fácil perderlo… por un derecho y elección natural que se nos niega. La maternidad y la lactancia materna son igualmente afectadas, en el periodo en el que la mujer está de baja por maternidad, la desigualdad es aún mayor, justo cuando el salario es más necesario. No se puede decidir con absoluta libertad ser madre, eso implicaría renunciar al cargo de trabajo y a la estabilidad económica, mientras que los varones sólo la fortalecen más. Puede que la licencia de maternidad haya aumentado, podemos disfrutar de nuestro bebé por 4 meses, no obstante, es irrelevante comparado con la idea de que no será tan sencillo cuidar de ese pequeño ser porque te echaron del trabajo o no te pagan lo justo. ¿De verdad tenemos que hasta pensarlo dos veces para tener un hijo por miedo a perder nuestro empleo? Se premia ser padre pero no ser madre.

Este país tricolor es un estado en donde predomina la cultura del patriarcado. El machismo y el antifeminismo aún es mayoría y están jugando de la mano. Como lo dijo Paco Abril, sociólogo de la Asociación Home Igualitaris – AHIGE, “estos se pronuncian sin vergüenza y quitándose las caretas”.

El machismo persiste en la sociedad por varios motivos, uno de ellos es el miedo potencial a “perder el poder”, que el hombre ya no sea la cabeza o el “Gran Señor”, de que sea reemplazado o menospreciado por las voluntades de una mujer; por lo tanto, la cuestionan en momentos de conflicto bajo una fachada de formalidad y retroalimentación… Aunque nunca es formal, y tampoco “mejora”; todo lo contrario, restituyen el orden con violencia psicológica discreta – en casos extremos, física- que a la larga fortalecen el machismo y las improbabilidades de autoridad y liderazgo de las mujeres. Esta lucha del grito feminista no es por ‘qué género tiene más poder’, la sociedad debe comprender el objetivo real de, a pesar de que el patriarcado tenga 10.000 años de nacimiento, no es necesario vivir más de esta manera, tampoco en un “matriarcado”. Colombia – y el mundo – necesita vivir en un sistema de igualdad, equidad y valor de género.

Este viernes 8 de marzo se celebrará el Día Internacional de la Mujer, que reunirá a cientos de manifestantes con un único objetivo: el de hacer de su país y las instituciones un lugar más feminista. Es irónica la intención de protesta en una nación que se considera a sí misma igualitaria, pues si de verdad lo fuera, no habría motivación de manifestarse por un mejor trato y más igualdad hacia la mujer, menos se le daría renombre a un “Día de la Mujer”, así como no se le hace a un “Día del Hombre”.

Aunque a veces se ponga en duda, finalmente sí es necesario que las mujeres protesten con ferocidad. Cada 8 de marzo es mejor que el anterior: las mujeres salen a la calle con ferocidad y esperanza en el corazón pidiendo una nación más justa a grito herido, y vaya que nos hacemos escuchar. Espero, con todo mi corazón, que en este 2019 sean el doble de voces las que se escuchen.

Colombia no es feminista ni igualitaria. Existen los movimientos feministas dentro del territorio nacional, entidades políticas y públicas apoyan el feminismo, cada vez son más las mujeres que despiertan… Pero Colombia no es feminista, aún es desigual, y poco del progreso de bienestar para la mujer que se ha conseguido ha sido después de mucha fuerza y mucha lucha, cosa que no debería ser tan difícil. Queda mucho por lograr… pero ahora las mujeres se ponen en pie, gritan y se niegan a bajar la cabeza. Esto es sólo el principio.

 

Escrito por:

Nathalia Andrea Marin Palomino

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