#Columna: Comámonos la Luna, aunque no sea de Queso

#Columna: Comámonos la Luna, aunque no sea de Queso

Comámonos la Luna, aunque no sea de Queso

Esta es de esas noticias que cuando te la cuentan… te despierta 10 conspiraciones en la cabeza, sobre extraterrestres, naves espaciales o invasiones galácticas.

“¡HALLAN EN LA CARA OCULTA DE LA LUNA UNA ENORME Y MISTERIOSA MASA METÁLICA!”

Y es que no es para más. ¡Si poco o nada nos enteramos de qué va todo este asunto!, por eso resulta normal que nos sorprenda que hayan encontrado una masa de 50.000 kilómetros cuadrados, bajo el cráter más intenso en la historia conocida del Sistema Solar, aquí al ladito, en nuestra Luna.

La Luna no es de queso

Cuando aún era un niño y conversaba con alguien sobre la Luna, me resultaba imposible no pensar en la vieja inocente superstición de que estaba hecha de queso. ¿Pueden imaginarse una bola de queso masiva girando alrededor de nuestro planeta? ¿Cuántos sándwich podríamos armar con rodajas cortadas de su superficie? De esa respuesta no estoy muy seguro, pero de que la devoraríamos a un ritmo frenético, de eso sí, como lo hacemos con todo… o casi todo.

Y es que muchos niños dejan de devorar las maravillas del universo en ese momento. Por alguna razón, la astronomía deja de ser relevante en las escuelas o conversaciones cotidianas: nos quedamos estancados en la ‘Luna de queso’. Aunque cada vez nuestro contexto nos obliga a entender un poco mejor, al menos, lo más básico sobre estos temas.

Antes de continuar, que quede claro: ¿Por qué es tan importante enterarnos de estos temas y aún más, entenderlos? ¡¡¡Pues porque de allá mismo venimos!!! Porque tu cuerpo, tus células, tus partículas están compuestas de polvo estelar que proviene de esas lucecitas que vemos en la noche y las que no también. Porque somos, de alguna forma, la parte consciente del universo; y estudiarlo es tan solo una humilde forma de devolverle el favorcito, por dejarnos existir.

Los ‘huecos’ de la Luna

Si bien, ya sabemos uno que otro efecto que tiene sobre la Tierra, está claro que la posición o fase de la Luna no te va a hacer ganar la lotería o encontrar el amor de tu vida.

Y, aunque no hablo precisamente de los cráteres que tiene nuestra ‘bola de queso gigante’, hay muchos vacíos cuando intentamos hablar con propiedad sobre la Luna y su historia en el Sistema Solar.

Pero no por eso debemos olvidarnos de grandes descubrimientos recientes: como la germinación de la planta que China llevó a cabo durante los primeros días del 2019. Aunque el organismo solo vivió 8 días terrestre, ¡fue toda una proeza de la humanidad! (Ejem… fueron los chinos)

Aquí es donde surgen las preguntas: Que por qué no volvimos a ir, después de una desesperada carrera espacial; qué si todo fue un montaje en un garaje de Hollywood, como dicen los Red Hot Chili Peppers.

Esas preguntas son importantes, pero se quedan cortas, porque sus respuestas no arrojan luz sobre ningún paso adelante, sino todo lo contrario.

Otras preguntas que también son muy interesantes, pero poco se formulan, podrían ser: ¿Cómo sería el planeta si no tuviéramos exactamente la Luna que tenemos, o no la tuviéramos en absoluto? ¿Será que una condición para que exista la vida en algún planeta es que tenga luna propia? ¿Qué tan importante es la Luna para la Tierra, para nosotros, para la vida?

Y siguen siendo preguntas fáciles, comparadas con las que se hacen los científicos… pero no podemos darnos por vencidos. No cuando allá arriba podemos encontrar mejores respuestas que acá abajo.

 

Escrita por:

Camilo VanderHuck

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