#Columna: Como un astronauta en San Andrés

#Columna: Como un astronauta en San Andrés

Como un astronauta en San Andrés

La semana pasada (9 de mayo de 2019) Jeff Bezos, el fundador de Amazon, dio a conocer su visión de lo que fácilmente puede ser el reto más importante de esta generación: lograr que los humanos volvamos al espacio exterior. En ese sentido, su empresa Blue Origin se está poniendo al día con la SpaceX de Elon Musk, cuyo objetivo es convertir a la humanidad en una especie multi-planetaria.

El espacio: la frontera final

Pareciera que Bezos y Musk no están proponiendo nada nuevo, ¿verdad? Después de todo entre 1969 y 1972 la NASA logró poner a varias parejas de astronautas en la Luna con sus misiones Apolo 11 al 17. Sin embargo, hay que reconocer que desde el 72 las ocasionales misiones espaciales han consistido en poco más que ir a la órbita de la Tierra y devolverse rapidito. Es como si el dueño de una lancha que se la pasa yendo entre Cartagena y las Islas del Rosario se creyera un gran marinero solo porque hace 50 años llegó a ir hasta San Andrés.

Por eso la idea de volver al espacio exterior que empresas privadas (como SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic entre otras), están promoviendo sí es novedosa. De tener éxito estarían sentando las bases para toda una nueva serie de industrias, empresas, profesiones y servicios que todavía no existen. Lo más parecido sería lo que lograron las aerolíneas comerciales con el turismo, que hicieron que para ir a San Andrés la parte más difícil sea comprar el tiquete de avión en temporada alta. De resto, ya existe toda una infraestructura que se encarga de la seguridad de los vuelos, tanqueo de los aviones, entrenamiento de pilotos, azafatas, personal de tierra en los aeropuertos, controladores aéreos, etc. También hay toda una industria de servicios asociados como pronósticos meteorológicos, reservas en línea y hasta apps de celular para hacer check-in.

¿Para qué salir si nada supera al hotel mamá?

¿Y por qué es importante facilitar los viajes frecuentes al espacio exterior? Hay diferentes razones. Para Jeff Bezos la creciente demanda de recursos de nuestra civilización eventualmente se estrellará con la limitación de un planeta con recursos finitos, por lo que estaríamos condenados al racionamiento y finalmente al estancamiento. Aunque él no lo dice, para mí es evidente que entre mayor sea la diferencia entre la creciente demanda y los recursos disponibles, más probable es que se desaten guerras, extinción masiva de especies animales y vegetales y otras bellezas que ya conocemos.

Por eso la otra opción es salir del planeta y expandirnos por el sistema solar, creando nuevos hogares para la humanidad donde prosperen miles de Mozarts y Einsteins, mientras se alivia la presión sobre los recursos de la Tierra. No suena descabellado, ya que los japoneses lo intentaron con éxito: al ver que eran tantos en un territorio tan estrechito, entre 1868 y 1912 el gobierno japonés le pagó el pasaje solo de ida a familias enteras para que se establecieran en otros países. Por eso es que hay tantos descendientes de japoneses en sitios tan insospechados como Palmira, Lima, Sao Paulo o San Francisco.

Por su lado, Elon Musk considera que establecernos en otros planetas es importante porque, como dice el dicho, no es bueno tener todos los huevos en la misma canasta: si ésta se cae, se quiebran todos los huevos. Y no es que Musk tenga en mente algún evento concreto que lleve próximamente a nuestra extinción, excepto por supuesto por la aparición de una ASI (super inteligencia artificial), sino que ese tipo de eventos ya han ocurrido en el pasado. ¿Se acuerdan del meteorito que cayó en Yucatán y que acabó con los dinosaurios?

Pues sin irnos muy lejos, se ha encontrado evidencia de que otro impacto similar ocurrió en Groenlandia hace tan sólo 12.000 añitos. Dependiendo de cuál sea su canal conspi-paranoico favorito de YouTube, las implicaciones llegan incluso a que hace 12.000 años pudo haber avanzadas civilizaciones (responsables por las pirámides de Egipto y otras construcciones megalíticas como Gobekli Tepe) que fueron borradas del mapa por ese impacto sin que sepamos NADA de ellas. Lo mismo podría pasarnos a nosotros si no buscamos otra canasta para repartir los huevos.

Por eso me entusiasma enormemente que Branson, Musk y ahora Bezos se metan la mano al bolsillo para facilitar que la siguiente generación pueda ir al espacio exterior si así lo quiere. Hasta me aguantaría que al llegar a Marte los pasajeros aplaudan y en vez de esperar sentados a que se abra la puerta de la nave, se amontone en el pasillo con su maleta. Como en cualquier viaje a San Andrés.

Escrita por:

 Andrés Meza Escallón

@ApoloDuvalis

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