#Columna: Culpa de las mujeres por querer intimidad

#Columna: Culpa de las mujeres por querer intimidad

Culpa de las mujeres por querer intimidad

Fotografia de Douglas Kirkland

Imaginen que se toman una o varias fotos desnudos, ya sea para sexchat, gusto personal o arte. Imaginen que se sienten tan bien con el resultado que conservaron, o simplemente se les olvidó borrar la foto después de darle uso. Piensen ¿cómo reaccionarían ustedes, si de la nada alguien amenaza tu integridad con publicar aquellas fotografías en la intemperie de Internet? Lo que en un principio fue un acto de entretenimiento o expresión, terminó usado en tu contra por un desconocido.

Supongan que programaron una cita con alguien. Una cosa pasó a la otra y tuvieron relaciones, gracias a la atracción entre los dos. Fue un encuentro sexual típico, como muchas personas los tienen. ¿Cómo responderían a que conectados a Internet, ven su cuerpo, su intimidad sexual y su foto en un video, publicado por esa persona con la que tuvieron sexo, circulando por toda parte y hasta en difusiones de Whatsapp, sin su consentimiento? Compartieron su intimidad y placer con otra persona para que ésta, sin que se den cuenta, les tendiera una trampa.

A la actriz Bella Thorne le ocurrió lo primero, lo que se conoce como ‘Sextorción’. Para detener las amenazas, publicó sus fotos ella misma y así “recuperó su poder”, como afirmó. Sin embargo, la sociedad y la presentadora del programa The View, Whoopi Goldberg, la recriminan públicamente por denunciar a su forma las amenazas y que “al ser famosa (y mujer) no debes tomarte una foto así”.

Lo segundo, llamado ‘Pornovenganza’, les sucedió a 17 mujeres de Ibagué, Tolima por parte de Félix García, un joven empresario. De nuevo, la sociedad las juzga de “putas”, “pornográficas”, “exhibicionistas” o “morbosas” por tener sexo… así como todos tenemos sexo. Ahora, algunas de las chicas se fueron de Colombia, otras no volvieron al colegio, universidad o trabajo; y las demás tienen más ganas de que se las trague la tierra, que de vivir.

Sociedad… descarada

Lo cierto es que el boom de estas noticias no son ni siquiera las fotos o los videos, sino la polémica reacción de la gente, que se levanta indignada y puritana porque este contenido se posó frente a sus inmaculados ojos y no debería existir.

“Nadie debe mostrar su cuerpo, menos una mujer”.

“No debes tomarte esas fotos, cuando existe el hack y el internet”.

“No tengas sexo con cualquiera, incluso si lo conoces”.

Es curioso, porque es la misma sociedad que también tiene sexo por placer y reproducción.

Es cínico, porque son los mismos que abren la ventana de incógnito y buscan a pornhub o brazzers… y muchos pagan.

Es gracioso, pues muchos de los hombres de esta sociedad son los que por fuera se tapan los ojos ante la desnudez; pero, por dentro, son los que primero se meten la mano al pantalón en la oscuridad.

Y es doblemoralista, porque es la misma sociedad que en el día llama a estas chicas “depravadas” a grito herido, y en la noche es desesperada porque le den el lado, tengan un rapidito, le mande la fotico o pagan por el servicio sexual.

Mi sexualidad es mía”

Las 17 chicas de Ibagué y Bella Thorne tuvieron todo su derecho de tomarse esas fotos o tener sexo con quien les placiera, es una elección natural, expresiva, personal y libre. Lo ocurrido después es una fatal violación de privacidad de la que no tuvieron la culpa.

Como dijo Goldberg sobre Thorne, “estamos en 2019, deberíamos saber estas cosas”. Efectivamente, deberíamos saber ya que las mujeres no estamos en la Edad Media como para seguir usando cinturón de castidad y jugar a la puritana. Tanto mujer como hombre es libre de tener una intimidad sexual y de hacer con ella lo que le plazca. Derecho humano, universal y constitucional (Minsalud, 2014).

Y quien tenga la voz para molestarse con estos acontecimientos, cuando a la vez también tiene sexo y comparte fotos -o peor-, debe saber que es un ser humano falaz e hipócrita consigo mismo y con otros.

Alarmense de estas acciones sexuales como lo hacen cuando afecte realmente la vida o integridad de otros; de lo contrario, la sexualidad de cada quien es privada… y calladitos nos vemos más bonitos, sin hablar de ella.

Respeto y solidaridad a todas las víctimas de este tipo de ataques.

 

Escrito por:

Nathalia Andrea Marin Palomino

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