#Columna: EL DRAMA DE LOS 40

#Columna: EL DRAMA DE LOS 40

EL DRAMA DE LOS 40

Las cifras aseguran que en último trimestre la tasa de desempleo fue del 12,1% en Cali. No hay trabajo disponible en la ciudad vallecaucana, y los únicos afectados están en un rango de edad de 40 en adelante.

Incluso, es frecuente la información que solicita empleados entre los 25 y 35 años de edad. Un promedio que además segrega a los universitarios recién graduados de su área profesional y que hoy intriga a la población colombiana con la siguiente pregunta: ¿por qué el campo laboral es tan apetecido para los jóvenes mayores de 25?

Sin duda alguna, hay un punto en el que eres demasiado joven para trabajar porque no cuentas con experiencia, o demasiado viejo para ocupar el lugar de los nuevos talentos. Sin contar con la anhelada jubilación y los obstáculos que imponen las organizaciones para ingresar al mercado laboral. Una cuestión bastante particular porque en Colombia quien no trabaja no come y quien no se reinventa se extingue.

De este modo, no se puede esperar que el mundo sea de los jóvenes cuando hay personas de la tercera edad pidiendo dinero en transporte público, porque sus empresas, a las que le brindaron muchos años de servicio, los han despedido sin razón alguna. Como tampoco se puede esperar que el joven de 20 años, quien cursa ocho semestres de Ingeniería, tenga toda la experiencia en su área cuando le faltan dos semestres para iniciar su práctica profesional y conseguir un empleo.

El punto es que a nadie se le debe negar el derecho del trabajo. Estamos en un país donde el salario mínimo ni siquiera abastece la canasta básica familiar, y donde es mejor vender dulces en los semáforos que llevar una hoja de vida donde requieren personal con experiencia, capacitado, entre 25 a 35 años de edad.

Quizás el problema no sea solo la edad, sino que radica en la insuficiente demanda de trabajo para aquellos que no han querido reinventarse en este siglo. Además, el universo laboral de este país exige requisitos que ni siquiera, en otros países, son necesarios. Por ejemplo, en los países desarrollados la edad no es un requisito, ni siquiera se incluye en la hoja de vida, tampoco el estado civil, ni la nacionalidad, etc… Es decir, que para estas naciones es más importante la capacidad y eficiencia con la que un empleado puede cumplir su trabajo.

No hace falta seguir escribiendo columnas de opinión para ver si de una vez por todas se implementan políticas públicas para solucionar el problema de desempleo, porque la crisis económica no da abasto.

Ahora en época de elecciones se espera un mejor comienzo en términos de empleo y calidad de vida, sobre todo, para aquellos que les ha dado duro el drama de los 40.

 

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