#Columna: El problema no es que sea…

#Columna: El problema no es que sea…

El problema no es que sea…

En la actualidad, con el objetivo de respetar las diferencias humanas, los sentires, la identidad de cada uno, se ha presentado un discurso de libertad que suena muy bonito, pero realmente la libertad deja de ser bonita cuando afecta al otro.

Es decir, en un país de habitantes aguerridos, luchadores, felices, machistas, hipócritas… donde todos quieren con Mara Cifuentes (Kevin en su cédula de ciudadanía según chismes de la farándula), el problema no es que usted sea Lesbiana, Gay, Bisexuales y Transexuales (LGTB) transgenero, asexual, sin vergüenza, soltera liberada, soltero sin afanes, mentiroso o mentirosa sin límites, adicto al porno y a otras cosas más… el problema es que no cuente o informe lo que realmente es a esa persona(s) que puede ser directamente afectada o afectado por las acciones de esos comportamientos, gustos, preferencias y conductas. Se resalta que esto puede entenderse como mentira o engaño y afecta en menor o mayor proporción psicológicamente a las personas que comparten su cotidianidad y generaron cualquier tipo de estima en base a esa imagen mentirosa.

Es que no es fácil, en base a nuestra crianza, que de un día para otro uno se entere de que su pareja con quien ha compartido tiempo, intimidad, familia, secretos, entre otras cosas, no sea heterosexual sino homosexual, transexual, lesbiana, transgenero, o que sea el sicario mejor pago del país, o el narcotraficante más buscado por la Interpol, o que sea un pica flor nivel dios o de útero goloso. Es un camino rápido a la locura, a la esquizofrenia maniática o a un suicidio. Evite tener karmas, ¡confiésese!, cuente lo qué es, su pasado, por ejemplo, si tiene deudas pendientes con la mafia o si es ladrón… mil escenas que se puedan presentar. Informe a su círculo esas “nimiedades” que pueden afectar de por vida a esas personas con las que se comparte. Antes de una relación más cercana, cuéntelo, no son tiempos en los que tengamos el derecho moral de juzgar a las personas por lo que hacen o por lo que son, es el simple hecho de que se dé la oportunidad a esa o esas personas de aceptar o no su “libertad”, de aceptar esas conductas y sus implicaciones a largo plazo.

Un ejemplo admirable es el caso de Brigitte LG Baptiste, Freddy Mercury, Efraim Medina y la legendaria historia Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir. En base a esto, no queda más que decir, que la vida será más satisfactoria y tranquila, si cuenta lo que realmente es, hasta encontrarán personas que le ayuden a ser mejores en cualquiera de las situaciones mencionadas. Para finalizar, lo más importante, evitara una culpa que lo acompañe para toda la vida porque es imposible ocultar la verdad por siempre y no todas las personas gestionamos el dolor, resultado de un engaño, de la misma manera; de pronto termine visitándonos en el psiquiátrico o en un cementerio.

Entonces ¿Cuál es el problema? El problema es que no lo cuente. Recuerde que todos tenemos el derecho a hacer de nuestra vida lo que nos parezca bien, pero no tenemos el derecho de afectar a los demás por nuestras acciones.

Escrito por:

Diony Ico Brath

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