#Columna: Ellos son normales

#Columna: Ellos son normales

Ellos son normales

Cuando estamos inmersos en la tesis o trabajo de grado, etc, idealizamos a los autores, se vuelven dioses y si el autor o investigador académico escribe en revista ubicadas en el cuartil uno, más todavía – Super Saiyan 4 o Sayayin Nivel Dios-.

Pero nos olvidamos que son tan normales como nosotros, que siente odios y amores, que se casan y se divorcian, que son heterosexuales o LGTB, que fueron testigos de primera mano de la guerra o que tal vez estuvieron al otro lado del charco de la guerra, en fin, mil cosas. Pero lo que debemos tener en cuenta es que estos eventos, sus vivencias, las historias de sus vidas, influyen en sus investigaciones y consecuentemente, sus escritos.

Es tan espontáneo el proceso investigativo, “tal vez por qué ellos son dioses”, que los enlistamos en el estado del arte, el cual estructuramos en un cuadrito el título, el año, el autor, lugar donde se realizó la investigación, objetivos, número de sujetos, tipo de investigación, cuartil, indexación, etc. Pero realmente lo que hace este cuadro es manifestar un procedimiento científico, es decir, que la información que hemos usado para construir el marco teórico, antecedentes, justificación y demás, es de calidad y cumple con todo el rigor investigativo.

Por otro lado, esto se puede traducir en un cuadro de cuartiles, números, para ser más claros, y un inventario de lo que usamos para escribir. Sin embargo, en compañía de un buen café, discutiendo los temas de investigación con un amigo del Doctorado (es que uno tiene que hablar con alguien, porque si no se vuelve loco) le pregunté “¿por qué este autor escribe esto y por qué el otro, que son de la misma época lo contradice?”. Él, de acuerdo a su experiencia, me recomendó construir el cuadro del chisme, para aclarar las dudas en torno a los autores y sus diversas discusiones académicas.

El cuadro del chisme se trata de una tabla que se estructura con los datos básicos del autor, por ejemplo, el nombre, el año de nacimiento, lugar de nacimiento, la universidad de formación y si es posible, su vida personal. Esto permitirá entender por qué algunos autores siempre escriben juntos, por la sencilla razón de que son esposos; o por qué algunos autores sostienen una constante guerra académica durante toda su carrera, debido a que uno de ellos fue víctima de la guerra mientras que el otro simplemente recibía información de los sucesos (…) y así sucesivamente cada autor/ investigador, genera conocimiento de una manera u otra. Esto me permitió entender que no hay una verdad absoluta, cada teoría, cada conclusión, cada investigación conserva su razón, de acuerdo al escritor o investigador.

Les puedo confesar lo delicioso que es escribir con este tipo de conocimiento, algo tan sencillo nos puede bajar así de fácil de la nebulosa existencial a la que a veces llegamos o recuperar nuestra identidad, ya que en estos procesos olvidamos quiénes somos. No es mentira, esta vaina lo puede volver loco, resolver problemas que identificamos en la sociedad y buscar solucionarlos a través del método científico, deambulando por la metodología y el método como si estuviéramos en la Divina Comedia de Dante, cuando aún no es claro que en ocasiones “las investigaciones pueden convertir un método en una metodología o una herramienta convertirse en método… en esta parte todo no está escrito y no hay una única forma de hacerlo” (Profesora de Investigación Cualitativa, 1er. Semestre, 2019). Vio, ahí está la razón de la locura, pero repito, la solución es sencilla, ellos son normales, como nosotros.

 

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