#Columna: Femenina, no feminista

#Columna: Femenina, no feminista

Femenina, no feminista

Cuando una mujer dice “no soy feminista” puedo tragar saliva más de tres veces en un segundo. Puedo empezar a sudar, a acalorarme e incluso, a sentir ganas de pegarme un puño. Qué ira porque la última persona a la que se lo oí fue a Alejandra Azcarate, a ese talento hecho mujer.

La vieja es una de las comediantes más conocidas del país – si no es la más –, la rompió en Viña del Mar, ha llevado su show a todo el continente, se fue para Europa y no demora en aterrizar en Asia con un stand up de hace más de cinco años. Una vieja que se mantiene sola, actúa, modela, no canta porque tampoco, pero lleva – al menos públicamente – las riendas de su vida y su cuerpo (está casada y dice que no va a tener hijos).

Además, en 2012 expresó que estaba en desacuerdo con todo lo que promovía el ex procurador Ordoñez en contra del aborto y los métodos de planificación y, para rematar, ha defendido públicamente los derechos de la comunidad LGBTQ+. Pero cuando Claudia Palacios le preguntó que si era feminista ella respondió contundentemente.

“No. Por supuesto que no. Mil porciento no. Soy femenina, esa es mi gran diferencia”.

¿Será que ella piensa, como mucho/as, que el feminismo es un grupo de ‘viejas locas’ que pelan las tetas, odian a los hombres, no se cuidan físicamente y joden por joder? Qué mal porque una periodista preparada en Boston como ella está estigmatizando un movimiento que la incluye, la respeta y la podía hasta creer un ídolo.

Qué mal por Azcarate porque eso que ella estigmatiza es lo que le ha abierto camino para que sea lo que es. Obviamente también por su talento, pero ¿cuántas otras a inicios del siglo pasado no se habrán quedado con ganas de demostrar lo que podían hacer porque ‘las mujeres son para servir al marido’?

Y no solo ella, mucho/as creen que ser feminista es ser lesbiana automáticamente, cosa que no está mal, pero no es un estándar a seguir. La mayoría de mujeres que han defendido este movimiento y que conozco son heterosexuales y sus novios, en muchos casos, aliados. ¿Ejemplos? (que ojalá conociera en persona) Emily Blunt, Beyoncé, Ariana Grande y hasta la mismísima Angelina Jolie. Alejandra no debería preocuparse, todas son regías como ella.

“Me va cogiendo a mí como a un tinte de secta”

No nos vamos a mentir, ‘secta’ no es una palabra peyorativa perse, pero todos lo vemos como tal así que sabemos a qué se refiere ‘La Azcarate’. No, las feministas no son una secta, son mujeres que, como ella, quieren que les paguen bien, quieren que las dejen decidir, como ella, sobre sus cuerpos y quieren que no las acosen o las violen por el hecho de haber nacido con una vagina. Las feministas quieren estudiar, viajar y sobrevivir en un mundo que todavía piensa que hay un género por encima del otro.

“Cuando uno se defiende es porque es culpable de algo”

Así resume ella la lucha de las mujeres. Así se refiere al empoderamiento femenino que ha logrado visibilizarse en medio de un turbulento paisaje. Así es como la gran Azcarate ve a todas esas actrices que han denunciado a Harvey Wenstein por acosarlas. Para esta comediante defender el derecho a decidir sobre su cuerpo y hacer respetar su integridad y palabra es un acto de morronguería porque son culpables. ¿Acaso no hemos escuchado suficiente de ese discurso que señala a las víctimas por ‘haber provocado’ a su propio asesino? Pues al parecer no.

Y la joya del pastel es…

“No conozco la ideología de ellas”

¿Entonces por qué se atreve a decir que es una secta de ‘machorras’ que se victimiza y es culpable de sus propias desgracias? La desinformación por decisión es el peor mal de mujeres como ella que desvirtúan un movimiento que solo quiere defenderlas y hacerlas valer por lo que son. Pero al parecer para Azcarate eso es algo ajeno a su estilo de pensamiento. ‘Valido’ diría ella. Pero que lo diga la familia de Yuliana Samboní que gracias al movimiento de las feministas, pueden ver al asesino de su hija en la cárcel por la Ley 176 de 2015 que lleva el nombre de otra mujer cruelmente asesinada por un compañero suyo, sí, Rosa Elvira Cely.

Ojalá el feminismo nunca toque a Alejandra Azcarate porque uy, qué miedo perder su maravillosa feminidad, primero que le quiten los derechos (y no hablo de la posibilidad de votar aunque lo haga bien mal).

 

 

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