#Columna: Forzar lo correcto, no es correcto

#Columna: Forzar lo correcto, no es correcto

Forzar lo correcto, no es correcto

 Justo lo dijo Miguel Ángel Furones: “lo políticamente correcto ha fragmentado el mundo en miles de subgrupos listos para ofenderse, denunciar y enfrentar a todos contra todos”.

Las críticas y molestia de los fans (incluyéndome) porque el físico de La Sirenita no es el original, y porque la adaptación de Mulán al final no va a ser de la Mulán original, es evidente en la cultura geek, nos hemos expresado. Sin embargo, otra parte de la sociedad considera las opiniones como inconformistas, racistas, sexistas, etc…etc; hasta formar la disputa interminable que está pasando.

Doy la razón: estamos inconformes, pero para nada por colores de piel, ambientes políticos o géneros. Los fans sólo pedimos películas clásicas muy parecidas a las que nos dieron hace 30 años; a cambio nos roban la fidelidad de los personajes, trama y escenarios, simplemente por “no generar problemas” en una sociedad ‘políticamente correcta’ que en realidad, no existe.

Tergiversar todas las acciones

Aunque las películas no son el problema, sólo son un referente de la franca discordia: cómo tergiversan e interpretan la corrección política.

Este es el nombre de las acciones, vocabulario o posturas políticamente correctas. Su definición concreta es “describir el lenguaje, las políticas o las medidas destinadas a evitar ofender o poner en desventaja a grupos particulares de la sociedad”. Es una buena y necesaria obra, con ella aprendemos y enseñamos a futuras generaciones lo ético, moral, bien y mal de la globalidad actual.

La cuestión está en que empresas (ej: Disney) y comunidades interpretaron el término tan propio a su forma que al final sus acciones son todo lo contrario, todo mal.

Sobre las películas, rumores afirman que los carismáticos soldados chinos de Mulán (Yao, Ling y Chien Po) no cantarán ni bailarán en la película por “no ridiculizar a la milicia china”, y que toda escena cómica que no sea “honorable” será eliminada. Es decir, adiós a la escena de los soldados maquillados ayudando a Mulán.

Decisiones completamente innecesarias, hace 20 años China no se quejó por la versión animada (antes les otorgó una reputación valiente y cultural muy alta). ¿Qué o quién le está asegurando a la compañía que lo harán ahora? Cuando Mulán es la primera princesa feminista de Disney. Cuando generaciones crecieron encantados e idealizados con la lucha asiática.

Por “prevenir” problemas ausentes, ahora la compañía está en problemas reales. Rompieron una joya que nunca ha estado rota forzando un contexto chino políticamente correcto, sin comedia, sin dragones, sin villanos históricos y sin canciones… ahora el público ya no desea la película.

“Discrepar es racista, misógino y todas las fobias”

Por otro lado, oponerse con cualquier anuncio es, de primera  una discusión social con uno o varios grupos, incluso si no afecta a ninguno. Gracias a esta corrección política forzada y malinterpretada que hemos tomado, cualquier sentencia que lancemos la vemos con un doble sentido la mayoría de las veces ofensivo, aunque solo tenga un significado, y hay que “repararlo”.

El dilema de la elección de la actriz Halle Bailey como La Sirenita está en que quien disienta de esto “es racista”, cuando se discute por: la fidelidad del personaje. Claro que los comentarios racistas de algunas personas nunca faltan, no obstante, la verdadera bronca se encuentra en que Disney quiere borrar de golpe una ‘crianza’ cinematográfica de 30 años con una adaptación forzosa. Cambiar y romper de la nada todo lo que ya conocemos de una forma.

Esta pelea mediática no se trata de racismo, se trata de entender que los fans queremos algo igual o parecido a lo que nos enseñaron. Pasa con la Sirenita, pasó con Starfire en Titans, con Mushu en Mulán (que lo eliminarán) y con Jason Momoa o Ben Affleck en la Liga de la Justicia. Incluso si hubiesen dicho que el querido Keanu Reeves va a ser Ariel por mera diversidad, igual habría disputa, porque no se parece en nada al personaje.

Si el verdadero problema fuera racismo, tendríamos todo el derecho de juzgar a Disney, y habrían muchos más comentarios, por su decisión de reemplazar a la sirenita pelirroja danesa; pues es la primera princesa pelirroja de este multiverso.

La comunidad pelirroja (ej: nórdicos) conforman el 3% de la población mundial, y por esta decisión, sólo si deciden hacer un live-action de ‘Valiente’ (Mérida), podríamos ver sólo una princesa pelirroja… mientras que aún podemos contar con princesas morenas con Tiana (La princesa y el sapo). Se aporta el dato.

Si es de luchar por una sociedad ideal y correcta, ha de enseñarse desde la educación, crianza y ética con el ahora; no forzándola deformando aspectos ya construidos y aceptados socialmente desde años. De lo contrario, no se promueve, sino que destruye lo que ya está.

 Claro que al final aceptaremos -o nos resignamos- a la Sirenita y a los cambios de Mulán, por supuesto que nadie va a llevarle la contraria a la multimillonaria Disney y su equipo. Pero, a no ser que la actuación y el resto de la adaptación sea excelente, que la compañía no se sorprenda si nadie va al cine.

 

 

 

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