#Columna: “Generación perdida”

#Columna: “Generación perdida”

 

Anda rondando por Facebook un pantallazo de Twitter que dice:

“Adultos: ¿Por qué esta generación es tan depresiva?”

La Generación: Han destrozado medio planeta, nos reducen oportunidades de trabajo y el estudio, ya no podremos tener una familia por la misma destrucción, violan nuestros derechos y en muchos hogares no les importa nuestra salud mental y bienestar.

Adultos: ¡Deben ser los videojuegos!”

Es irónico y gracioso… porque es cierto.

No sólo es depresiva, nuestra generación (‘millennials’, ‘chicos de hoy’, ‘Generación Z’) es sensible, furiosa, desesperada, inestable, cobarde, escapista y nostálgica. Fuimos víctimas de la represión, del materialismo e incluso del ‘importaculismo’, no nos pusieron atención y lo creyeron una faceta.

Hablando sobre Colombia: tiene al 40,1% de su población con problemas de salud mental entre los 18 y 65 años, los mayores, a los que no se les ha dado una seria prioridad. La sociedad es intolerante con “el futuro del mañana” (los jóvenes) y permanece el pensamiento conservador y excéntrico de que “ya se le pasará”. Tristemente los números hablan, más de 1000 personas prefirieron morir -datos de Medicina Legal del 2018 y lo que va de 2019- antes que soportar más dolencia, la madre con su hijo en el puente de Ibagué es una evidencia reciente. Hablemos de esta crisis, para que sean menos las personas ignorantes y más los acompañantes de esta generación.

El escondite

Primeramente, algo seguro es que por la nostalgia aún estamos de pie, esta nos impulsa a luchar por lo que queremos, nos mantiene el idealismo y las ganas de “recuperar algo del pasado” en la cabeza y hacemos mucho -a veces todo- con esa perspectiva…

Nuestro refugio es la memoria, lo que vivimos, lo que descubrimos o quienes conocimos, dentro de estos están las ideas o estilos de vida persuasivos que nos vendieron. 

Está de tendencia añorar el entretenimiento de la infancia, las canciones de Disney, los remakes de películas clásicas de hace 20, 30 o 40 años, la época de Rebelde o High School Musical e incluso la música “old school”, son estímulos de alegría. Aunque esto tiene unos antecedentes que el portal ‘Entrepreneur’ resume muy bien, “somos el primer grupo poblacional que ha crecido con la tecnología, y los últimos que recuerdan la vida sin ella”. Con razón nos entristece asimilar que ahora nada sea igual y aprovechamos los micromomentos donde puedes darte el lujo de ser inocente, de ser niño, porque amamos cómo solía ser la vida antes.

Vamos para más de 10 o 15 años en el que consideramos que la felicidad y la resiliencia que nos brindan las drogas o el alcohol es mejor que la realidad. ¿Pero, por qué? La ‘borrachera’ y el placer de ingerir las sustancias -de acuerdo con la Universidad de Santiago Compostela- puede ser un escape patológico de problemas familiares, corazones rotos y trastornos psicológicos. Sí, algunas drogas provocan reacciones fuertes (depende de la persona); por otro lado, no se confundan, la mayoría de esta “generación perdida” consume drogas más para suavizar las emociones y evitar un ataque de ansiedad, esquizofrenia o ideas suicidas que por una neta diversión. Quien consuma una sustancia alucinógena no necesita represión, necesita apoyo, estabilidad y espacio para ser escuchado… probablemente está en problemas… con él mismo.

Saliendo del escondite

 Hay que destacar algo bueno: esta “generación perdida” es la más despierta. Esta es la parte de la nostalgia a una idea de mejor vida. Somos los que marchamos, los que denunciamos, los que ya no callamos con facilidad, si bien el país brillaba por la ausencia de expresión y libertad, estamos recuperándola con fuerza… ya no le tememos al abuso de la autoridad, ni a un mandato de dos. A pesar de los aspectos negativos de la depresión, la seriedad y la clarividencia, tenemos la ventaja de que esta furia e impotencia diaria nos mantiene vivos en la lucha y hasta ahora no nos han podido callar, todo lo contrario, mientras más imponen, más actuamos.

Padres, tíos, hermanos, abuelos, amigos: si recurrimos a los videojuegos, el sueño, las drogas, la escritura, la lectura, la rumba o el licor, es porque nos regresan a uno o varios momentos felices, donde fuimos nosotros y el mundo no estaba tan mal. Tampoco teman si vamos a las calles a gritar en denuncia del caos, más bien ayúdennos. ¡Espabilen! Si no quieren vernos en mal estado, háblennos con el corazón y la mente dispuesta que les agradeceremos que por fin nos vean…

Somos fáciles de convencer, doy mi palabra que estaremos mucho mejor con ustedes de nuestro lado.

No tenemos que ser una generación perdida… si no lo quieren así.

 

 

Escrito por: Nathalia Andrea Marin Palomino

 

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