#Columna: Gravedad

#Columna: Gravedad

Gravedad

¿Cuáles son las necesidades básicas? Tal vez se nos vengan a la mente los productos de la canasta familiar, con comida, alojamiento y un buen WiFi entre los primeros. Pero hay otras cosas que son igualmente vitales y que damos por sentadas, como el aire que respiramos o la fuerza de gravedad. Sin gravedad, los muros de nuestras casas no descansarían sobre sus cimientos, ni podríamos ducharnos sin gravedad que hale las gotas de agua hacia abajo. Hasta las tareas más cotidianas para el colombiano promedio como poner a colar un café o tomárselo en su pocillo favorito se vuelven un reto sin gravedad. Ahí aplica perfectamente el dicho de que uno no sabe lo que tiene sino hasta que lo pierde.

¿Pero por qué habríamos de preocuparnos por vivir sin gravedad? La respuesta es: porque es un recurso muy escaso en el sistema solar. Si salimos de la Tierra (donde gozamos de una satisfactoria gravedad de 1g), no hay ningún sitio donde podamos vivir con gravedad similar. ¿Marte? Es tan chiquito que apenas sentiríamos 0.38g en su superficie, apenas la tercera parte de lo que experimentamos acá. Si miramos hacia las lunas, la más grande de Júpiter, Io, apenas ofrece 0.183 g, mientras que el satélite más grande de Saturno, Titán, sólo tiene 0.138g. En nuestra propia Luna tampoco es que haya mucho: 0.1654g. El único peladero con una gravedad similar a la de la Tierra es Venus, con 0.904g. Sin embargo, Venus es tan hostil que de aquí a que algún valiente se anime a terraformarlo, es decir a alterar la densidad, temperatura y composición de su atmósfera para que sea tolerable para nosotros, habrán pasado cientos o miles de años.

Esta falta de gravedad como la de la Tierra implica que probablemente no vamos a poder vivir en la Luna ni otros cuerpos celestes, sino solamente tener estaciones de paso por pocos meses. Las consecuencias de vivir sin gravedad son tan graves, que con la tecnología y conocimiento actuales no se pueden evitar daños en los genes, huesos, músculos y ojos. Por esta razón los astronautas que vuelven a nuestro planeta desde la Estación Espacial Internacional tardan meses en recuperarse. Y eso que solo sufren una fracción del infierno por el que tuvo que pasar el astronauta Scott Kelly tras pasar un año allá arriba. Obviamente está la alternativa de aclimatarse a la gravedad reducida de otro planeta y nunca más volver a la Tierra, como parece ser el destino de quienes se animen a vivir en Marte en la próxima década.

Mientras tanto, parece que el mejor curso de acción es proteger al único planeta conocido que nos da una agradable gravedad de 1g sin que tengamos que pagarle impuesto a la DIAN. Todavía.

Escrita por:

Andrés Meza Escallón

@ApoloDuvalis

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