#Columna: La Paradoja de la Información: más allá de lo que conocemos

#Columna: La Paradoja de la Información: más allá de lo que conocemos

La Paradoja de la Información: más allá de lo que conocemos

Cuando hablamos sobre los agujeros negros en las anteriores columnas, aprendimos que, según Hawking, hay mucho más que podemos conocer sobre estos monstruos, desafiantes de nuestro entendimiento de la física.

Hoy hablaremos sobre la información como un elemento fundamental en la existencia, algo que no es tangible, pero que entendemos como el orden específico de las partículas y su resultado. Por ejemplo: si organizamos un grupo de átomos de carbono de cierta forma, podemos obtener grafito; pero si los organizamos de otra forma, podemos obtener un diamante.

Hasta nuestros días, las teorías físicas con las que entendemos nuestra realidad nos dicen que la información no puede ser destruida.

Por eso, les presento la Paradoja de la Información, que inquieta hasta las mentes más reconocidas de nuestros días.

Un poco más de entropía

Aunque es un término del que ya hemos hablado, podemos entender la entropía más rápido desde la Segunda ley de la termodinámica, así: en cualquier sistema cerrado, del que nada entra ni sale, su ‘entropía’ no disminuirá. Entonces, si dejas un huevo revuelto en un plato, nunca volverá a separar la yema de la clara, por el contrario, se pudrirá: la materia siempre tiende a desordenarse, y la entropía de alguna forma mide el ‘nivel’ de ese desorden.

El segundo paso para añadir a la paradoja reposa sobre nuestros queridos agujeros negros. Exactamente, en el momento en que la ‘Radiación de Hawking’ nos cuenta que sí hay algo que escapa de la intensa gravedad que estos cuerpos poseen, lo cual significa que pierden calor y tienen un nivel de entropía muy elevado. Eventualmente, se evaporan cuando pierden toda su energía y masa.

Pero si los agujeros negros se esfuman en el vacío cósmico… ¿qué ocurre con la información de todo lo que consumieron durante su vida?

Una pizca de información

Si quemáramos una hoja de papel hasta sus cenizas, seguramente diríamos que la información fue destruida, aunque según las leyes de la mecánica cuántica, esto no es posible. La información tanto de la masa de la hoja, la tinta, y sus demás propiedades, sigue de alguna forma codificada en las cenizas y partículas que ahora vuelan cerca de la combustión, aunque todavía no contamos con la tecnología para descifrar la forma de reconstruir nada similar.

Si pudiéramos encogernos hasta el mundo cuántico, como el Hombre hormiga, ver y medir de cerca las propiedades de cada átomo de las cenizas de la hoja, en teoría llegaríamos a reconstruir la información de lo que conformaban esos átomos antes de ser quemados. Quizá… veríamos lo que eran antes de llegar a ser una hoja, incluso encontraríamos la historia completa del universo de regreso hasta el ‘Big Bang’.

He aquí el verdadero problema después de todo. Si tuvieras la suerte de caer en un agujero negro, tu cuerpo sería aplastado hasta sus partículas más elementales y, según parece, la información se destruiría.

Calentar al gusto

Y como es costumbre en las paradojas, no encontramos una única respuesta a nuestras dudas:

  1. La información se pierde para siempre: bien podemos tomar una esponja húmeda y borrar de la pizarra todas nuestras teorías sobre el universo y su comportamiento, pues nada de eso importaría si esta es la salida definitiva a la paradoja.
  2. La información queda escondida: como un disco duro con el puerto de conexión dañado, donde la información sigue ahí, pero no la puedes extraer. Otra opción es que el agujero negro crea un universo alterno donde almacena toda la información que absorbe y no emite nada de ella durante su evaporación.
  3. La información sigue ahí: los agujeros negros en realidad serían una especie de ‘Súper Disco Duro 2.0’. Recopilando y almacenando la información en su superficie, como en diminutos y extraños pixeles, pero que todavía no logramos descifrar.

La respuesta todavía no está decidida, lo que vuelve toda esta información en algo interesante para darle unas cuantas vueltas.

Escrita por:

Camilo Van Der Huck

 

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