#Columna: La realidad del videojuego en Colombia

#Columna: La realidad del videojuego en Colombia

La realidad del videojuego en Colombia

Con el paso del tiempo los videojuegos siguen siendo estigmatizados en algunos sectores como un producto de segunda clase. En el peor de los casos, se continúa generalizando a este medio como un pasatiempo psicológicamente dañino para un nicho de personas socialmente cohibidas o como un recurso audiovisual que acude a la violencia como su única forma de entretenimiento. Los medios de comunicación han sido los principales responsables de su mala reputación y de los comentarios negativos que se le pueden llegar a atribuir, pues hay quienes lo siguen interpretando como un simple juguete para niños o como un pasatiempo nocivo que no aporta algún valor significativo.

Por ello, existe en Colombia una barrera sociocultural que ha impedido posicionar al videojuego como lo que realmente es: un canal de expresión formal que reúne masas, que genera espacios oficiales de socialización y una plataforma cuyos atributos permiten brindar experiencias únicas para los consumidores.

Como usuario involucrado en la industria, he intentado comunicarles a mis allegados diferentes premisas básicas sobre el videojuego que puedan robustecer sus opiniones con el fin de empezar a darle el trato que merece, pero quisiera aprovechar este espacio para escribir sobre ello, con la intención de abordar el tema desde diferentes perspectivas y contarles cómo está nuestro país en materia de contenido interactivo.

Más que apretar un botón

Me gustaría iniciar con una afirmación fundamental: el videojuego es un producto que pertenece a la industria cultural; un producto que ha venido transformándose con los años y siendo partícipe de una evolución tecnológica que nos ha dado la posibilidad de probar nuevas formas de consumir contenido. A diferencia de otros canales de difusión, la particularidad del videojuego se basa en la interacción, donde tenemos la posibilidad de controlar un conjunto de acciones mediante un dispositivo, permitiendo un involucramiento directo con el producto y ser nosotros mismos los responsables de lo que ocurra ante nuestros ojos.

Dicho concepto de interacción ha sufrido grandes cambios y ha logrado que este medio sea implementado como una técnica para contar historias, expresar emociones o plasmar diferentes sentimientos a través de narrativas interactivas.

Hablando de interacción y de la evolución de este término, quiero contarles algo: Tennis for Two” es considerado el primer videojuego de la historia. Consistía en simular una partida de tenis usando una caja controladora como mando para determinar el ángulo y el momento de golpear la pelota. Este fue uno de los primeros ejercicios prácticos de interacción a través de sistemas informáticos. Y aunque nunca se llegó a patentar el juego, sus atributos sirvieron como arquetipos para la creación de diferentes nociones de interactividad que cambiarían la forma de ver la tecnología y el entretenimiento. Así que lo que empezó como una disciplina estrictamente plana y computacional, fue moldeando la definición de su concepto hasta incluir atributos de distintas áreas con el propósito de crear propuestas innovadoras. De este modo, el videojuego pasó de ser un ejercicio de retroalimentación entre máquina y humano a convertirse en una herramienta multimedia que nos ha dado la oportunidad de vivir una gran cantidad de prácticas inmersivas.

Debido a esa transformación socio-tecnológica, el videojuego se ha apoyado de otros movimientos artísticos para convertirse en una plataforma multidisciplinaria, pues del cine acude a los planos, ángulos y capturas de movimiento; de la literatura, extrae la construcción de historias, conflictos y personajes; o de la música, permite recrear un lenguaje sonoro que contribuye a la experiencia de juego y estimula nuestra audición. Además de ello, existe la kinestesia, un término que corresponde a esa sensación de movimiento que percibimos cuando interactuamos con un dispositivo, es decir, cuando sentimos que las acciones ejecutadas en un control o una pantalla táctil responden fluidamente a nuestras pulsaciones. Una interesante exposición sobre este tema (y que aprovecho para recomendar) la pueden encontrar en el texto “Game Feel, A Game Designer’s Guide to Virtual Sensation” del autor Steve Swink, donde explica cómo a través de una acertada jerarquización de los botones aplicada a los movimientos del personaje o el objeto a controlar, se logra estimular el sentido del tacto y generar una noción de comodidad subconsciente que ameniza la experiencia de juego.

Es importante tener en cuenta que los géneros en los videojuegos no se simplifican a los deportes y a los disparos en tercera persona, como habitualmente se afirma, pues con el paso de los años hemos sido testigos de una gran cantidad de títulos que han ratificado la flexibilidad temática de este medio. Existen tipos de videojuegos para todos los gustos, preferencias o estilos de vida. Algunos de ellos giran en torno a personajes cuyas personalidades pueden empatizar con las nuestras y logran interesarnos en el desenlace de sus dramas. Otros, se enfocan en brindarnos experiencias sensoriales que estimulan nuestros sentidos y sensibilizan la manera de ver la realidad. O están aquellos que enseñan, que ponen a prueba nuestra capacidad para resolver acertijos y superar retos que atrapen nuestra curiosidad.

En resumen, cuando hablamos de videojuegos, no nos estamos refiriendo al ejercicio de pasar horas sentados frente a una pantalla marcando goles o eliminando soldados por diversión; estamos siendo parte de una comunidad y de una industria creativa que recibe y acepta al videojuego como una forma de comunicar, aprender y de entender que detrás de cada propuesta hay un gran interés por evidenciar el potencial de un recurso que vive su mejor momento.

¿Cómo está nuestra industria?

Quizás no lo sepan, pero hoy en día la industria de los videojuegos genera más ingresos anuales que el cine, la música o la televisión. Se estima que se facturan alrededor de 116 mil millones de dólares al año y que cada vez son más los consumidores que se adentran a este medio. Colombia no es ajena a las altas cifras, pues de acuerdo a datos de consumo extraídos de New Zoo (proveedor global líder de análisis de juegos), somos el cuarto país en Latinoamérica que más consume videojuegos después de México, Brasil y Argentina, generando aproximadamente 792 mil millones al año.

Por otro lado, en nuestro país existen actualmente 36 estudios de videojuegos constituidos legalmente, los cuales han logrado alcanzar grandes reconocimientos por sus resultados.

Cocodrilo Dog, un estudio radicado en Bogotá, fue contactado por Disney para desarrollar el videojuego oficial de Moana, el cual se destacó por sus mecánicas y su musicalización. Por otro lado, tenemos a Efecto Studios, que, con más de 10 años de experiencia en el mercado, ha logrado posicionarse en el país como una de las empresas más populares de la industria nacional, participando en el desarrollo de ARK: Survival Mode (uno de los grandes éxitos para PC). También tenemos a BlokWise Studios que ha estado vinculado con Cartoon Network para desarrollar contenido interactivo y a Teravision Games que ha trabajado con Namco.

Pero a pesar de los logros, la industria de los videojuegos en Colombia es un sector que recién está estableciendo un rumbo y está logrando tomar una dirección, pues ha sido difícil ubicarse en el mercado como un segmento serio que además de brindar múltiples formas de entretenimiento, otorga un abanico de oportunidades laborales. Como lo mencioné anteriormente, no existe una cultura de videojuegos en nuestro país que permita abordar el tema con formalidad y no hay suficientes garantías presupuestales para la divulgación de estos contenidos.

Jaime Castilla, director ejecutivo de On3D Studios, expresó para la revista Rolling Stone algunas premisas fundamentales sobre esta problemática:

“En Colombia hay dos problemas puntuales. El primero es que todavía no tenemos una cultura de videojuegos, la gente todavía no sabe que se puede vivir de esto. Es un camino complicado teniendo en cuenta que hasta ahora se está creando la industria. La segunda es que todavía no tenemos programas de educación adecuados para formar profesionales para el desarrollo de juegos. No quiero decir que no existan, pero todavía nos falta entender las necesidades del mercado para poder tener mejores profesionales y así afrontar el reto de competir con el resto del mundo”.

Es tarea de todos empezar a tratar al videojuego con seriedad, como una industria que posibilita nuevas maneras de abordar el entretenimiento y como un recurso para comunicar. La clave está en apoyar ideas y aprovechar todas las posibilidades que nos logran dan las herramientas interactivas.

Para terminar, quiero invitarlos a visitar los sitios web de algunos estudios nacionales para que echen un vistazo a nuestros logros y creaciones:

On3D Studios: http://www.on3d.co/#Soon

Cocodrilo Dog Games: https://www.cocodrilodog.com/

Efecto Studio: https://efectostudios.com/

BlokWise Studios: http://www.bwstudios.co/

Teravision Games: http://teravisiongames.com/site/

Below the Game: http://www.belowthegame.com

 

 

Comentarios

comentarios

Leave a Reply