#Columna: La religión de la psicología

#Columna: La religión de la psicología

La religión de la psicología

Hace diez años y desde entonces, descubrí una vasta colección de historias que hablan sobre nuestro origen, sobre nuestro pasado. La primera historia que despertó mi curiosidad la encontré a través de un videojuego, aunque trascendió mucho más allá de la consola y el televisor.

En ‘Assassin’s Creed II’ comenzaron a contarnos que la diosa romana de la sabiduría, Minerva, habría anticipado la extinción de su propia raza, así como el meteorito que acabó con los dinosaurios. Ella y los demás, después de predecir su futuro, se aseguraron de que su experimento más fresco sobreviviera, dejando un legado compuesto por aparatos tecnológicamente híper-avanzados (reconocidos en el videojuego como los frutos del Edén) y uno de los compuestos más interesantes para la humanidad: el ADN.

Ahora diez años después de deslumbrar mi cerebro con ese gran videojuego, me permito preguntarnos a todos: ¿Qué tiene de descabellado esa historia, y por qué no puede ser igual de creíble que cualquier otra narración religiosa?

Los principios psicológicos

Sin ánimo de complicar el asunto, a veces las respuestas no reposan meramente en el mismo campo de la pregunta. A veces hay que ir un poco más lejos.

Y es que las creencias religiosas hacen parte de nuestra historia, sí, pero son pocos los que dan un respiro para evaluarse a sí mismos y sus ideas.

Una postura radical se ha regado desde hace unos años a nivel mundial, con las conferencias y charlas ofrecidas por el biólogo evolutivo, Richard Dawkins. Según el etólogo, la religión es el ‘cáncer’ de la humanidad.

Yo creo que es un trauma psicológico, no un cáncer.

Un cáncer puede afectar una variedad de órganos sorprendentemente aterradora. Necesita un huésped orgánico para proliferar y eventualmente, contaminará otros órganos del sistema hasta destruirlo. Si damos un vistazo a la historia religiosa, no es así como las cosas han ocurrido.

De la otra mano, tenemos un trauma psicológico.

Estoy seguro de que hemos visto, escuchado o leído muchos casos sobre abuso infantil, violencia intrafamiliar en la que se envuelve un menor de edad, y que en su adultez se tiende a culpar esos acontecimientos por muchos de sus problemas mentales y sociales.

¿Pero dónde está el trauma, si no está en la psicología de cada uno?

Los niños crecen traumados, sin poder controlar cómo la situación los afecta psicológicamente, solo dejándose llevar por los malos recuerdos.

El bien y el mal y la perspectiva

Pero estos postulados son resbaladizos y se pueden volcar cabeza abajo.

Un trauma no tiene que ser necesariamente malo y las creencias religiosas históricas lo demuestran.

En Colombia reina la cultura apostólica, que basa sus creencias en la historia clásica de Jesús, con ligeras adaptaciones para cada iglesia.

En Colombia, cuando nace un niño, lo bautizan en la iglesia de sus padres. ¿Por qué? Porque sus padres creen en una corriente y el niño debe creer en la misma, aunque no tiene el beneficio de negarse.

No nos dejan pensar, porque antes de poder razonar y ser conscientes, si quiera, de nuestra existencia, ya nos vemos sentados en una banquilla larga de madera, recibiendo consejos de otro ser humano con alguna especie de superioridad moral, que resulta de la adulación de una masa que responde a la necesidad superior de una figura autoritaria en su vida, para poder conservar el control y la tranquilidad.

El punto más alto de encuentro con nosotros mismos debería ser cuando nuestro propio entendimiento nos brinde paz mental y emocional.

Si esto último es cierto, nuestra religión no debe ser espiritual sino psicológica. Cristo no debería estar en tu corazón, porque eso sí que parecería un cáncer.

 

Escrita por:

Camilo Vanderhuck

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