#Columna: NI DE CENTRO, NI DE DERECHA, NI DE IZQUIERDA

#Columna: NI DE CENTRO, NI DE DERECHA, NI DE IZQUIERDA

NI DE CENTRO, NI DE DERECHA, NI DE IZQUIERDA

No transcurre un solo día, en donde las noticias, los medios de comunicación y las inevitables redes sociales, mencionen lo polarizado que esta la sociedad, el debate político, las opiniones acerca de la familia, la religión y hasta la economía. Es más, opinar y pensar diferente se volvió sinónimo de radical, extremo y agente perturbador. Lo curioso, es que los ataques a los libres pensadores o no tan libres, que deciden de una manera valiente alzar su voz, con ideas y preceptos diferentes a los del sistema establecido, son menospreciados, subvalorados y reprimidos.

Cabe recordar, que las grandes transformaciones de la humanidad fueron consecuencia de la posibilidad de debatir las ideas en igualdad de condiciones, con libertad de pensamiento y con enorme sentido de fraternidad y respeto por el otro y por el bien común.

Por ello, debemos alentar para que todos los colombianos, de todas las vertientes ideológicas, religiosas, étnicas, de género, diversas e incluyentes  opinen, alcen su voz, sean escuchados, participen de los debates por triviales o trascendentales que sean. Todos tienen algo importante que aportar y enriquecen la idea de nación.

Pero ojo, estamos cayendo en el círculo maligno y bastante estúpido de pensar que solo hay dos pensamientos y medio, los de derecha y los de izquierda, y junto con ellos los “tibios del centro”. Y así, todas las discusiones de Colombia, se centran de manera bizarra y hasta cómica, en si eres del uno o del otro.

Y qué tal que yo les dijera que existe un multiverso (muchos universos) al estilo Marvel, de opiniones, creencia e ideologías, en la que nos encontramos la mayoría de nosotros, porque como humanos y como colombianos, somos complejos, simples, fáciles, difíciles, emocionales y racionales, y que hemos sido unos pendejos, siguiendo a unos y a otros, cuando podemos hacerlo diferente con todos o con ninguno, o con otros.

Es decir, hemos decidido voluntariamente, inducidos o manipulados, desde temprana a edad, a pensar como todos, a elegir una ideología política, un equipo de fútbol, un estilo de música, una forma de vestir, de pensar, de sentir, y hasta de orar, para aquellos que lo hacen, y curiosamente nos sentimos vacíos, desorientados y como si nos encontramos atados a un mundo que gira sorprendentemente rápido y del cual no controlamos ni lo que pensamos.

Por eso mi llamado es detenernos ya, de inmediato, y entender que yo puedo seguir las creencias y preceptos de cristo sin intermediarios como la iglesia, podemos ser capitalistas y ambientalistas al mismo tiempo, de derecha y gustarnos el orden y el imperio de la ley, pero con amplio y profundo sentido social y humano, ser defensores de la familia en el sentido tradicional y ortodoxo, pero respetuosos y tolerantes de las diferencias sexuales y de género, podemos ser libres pensadores pero consientes de aquellos que no lo son.

La verdad todos somos iguales y diferentes al mismo tiempo, y por ello me niego a seguir encasillado como lo han hecho durante años, e invito a detenernos a pensar de manera consiente si sigo girando la rueda de los estúpidos o la detengo, y decido libremente que hacer de mi vida, de mi Cali y de Colombia.

NO COMAMOS TANTO CUENTO, HAGAMOS EL PROPIO.

Con aprecio,

Juan Manuel Obregón González

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