#Columna: PIDAMOS LO IMPOSIBLE

#Columna: PIDAMOS LO IMPOSIBLE

PIDAMOS LO IMPOSIBLE

Estamos sumidos en la desesperanza del mundo actual, Colombia y Cali, se han convertido en puntos geográficos donde la tristeza, la falta de oportunidades, la inseguridad, y el caos florecen sin lograr ver un futuro más esperanzador, libre y próspero. Partimos del hecho que nuestro país no tiene un futuro alentador, y nos lamentamos sin más, simplemente resignándonos y diciéndonos que “vamos de jopo para el estanco”.

Sin embargo, llegó el momento de pedir lo imposible. Recordando varias lecturas de economistas y politólogos, o quienes dicen serlos, llama la atención un denominador en común, los países de asía que más se han acercado a los más desarrollados y ricos, como Japón, Corea, Taiwán y China, no gozaron de inversiones extranjeras masivas:

“En lo esencial, todos esos países financiaron por sí mismos la inversión en capital físico que requerían y sobre todo, la inversión en capital humano – la elevación general del nivel educativo y de formación, que son las que explican lo  sustancial del crecimiento económico a largo plazo” [1] Piketty, T., El Capital en el siglo XXI. Fondo de Cultura Económica Colombia, pag. 86. Colombia. 2014 

Es decir, la esperanza de Colombia y de Cali, depende casi de manera categórica, exclusiva y única, de nosotros mismos. Nadie traerá sus riquezas, conocimientos, patentes, descubrimientos, innovaciones e invenciones para nosotros. Solo nosotros podemos con nuestras enormes capacidades, generar empleo, emprendimiento, riqueza, conocimiento e innovación.

¿Qué se requiere?; Pensar distinto a como lo hemos hecho durante siglos, a sonar locos, irreverentes, irreales, poco racionales y pedir lo imposible: un cambio de sociedad, de estructuras, de esquemas y de ideas. Debemos dar paso a la sociedad del conocimiento, ya que lo esencial para nosotros debe ser de ahora y en adelante, la acumulación del capital humano y de los nuevos conocimientos, incentivar a la empresa y al emprendimiento, invertir en la educación más que nunca antes en la historia, con pertinencia, con investigación, innovación, tecnología y propósito.

No hay ni habrá en un futuro cercano algo que genere más crecimiento, riqueza, prosperidad, igualdad de oportunidades y logre distribuir la riqueza, que la inversión en el capital humano, en los niños y en los jóvenes, quienes hoy lucen desesperados y desesperanzados, sin norte sin oportunidades.

Ahora llego el momento de pedir lo imposible, tal vez que como lo hicieron Nariño o Bolívar al pensar en la libertad de las colonias de América, o cuando se abolió la esclavitud, o cuando la humanidad decidió ir a la luna o cuando se le dio el voto a las mujeres, es decir, debemos pensar e idear por fuera de los esquemas y las ideas preconcebidas por siglos, debemos ponernos creativos, ya que los actuales esquemas y estándares no funcionan, tal vez funcionaron años atrás, pero es el momento para Cali de pensar por fuera de la caja y diseñar una sociedad construida desde la educación, el ser humano, la dignidad humana, el emprendimiento, el conocimiento, la investigación, la innovación y la ética.

¿Cómo? Con mucho dinero e inversión en educación, capital humano y nuevos conocimientos, articulando los recursos públicos de manera eficiente en un novedoso y reinventado sistema de educación, no el paupérrimo e inequitativo sistema actual, eligiendo bien, y oxigenando a la empresa, al empresario, al emprendedor, al inventor y al investigador, muy buenos en Colombia y Cali, por cierto.

ATREVÁMONOS A PEDIR LO IMPOSIBLE, IGUAL QUE MÁS PODRÍA SALIR MAL.

Con aprecio,

 

 

 

 

 

 

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