#Columna: Relaciones Líquidas

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Relaciones Líquidas

Suelo tener tardes de café con diversos grupos de amigos y sin que ellos tengan alguna relación o se conozcan, además de pertenecer a diversas generaciones (de 20, de 30, de 40 y hasta de 50), siempre las conversaciones llegan al mismo punto: “la manera como se establecen las relaciones ‘amorosas’ actualmente”.

Entiendo perfectamente que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) lo afectan todo, inclusive las relaciones sentimentales, si es que se les puede llamar así. Mi amigo Bauman en su libro “Amor líquido” dice que desconfiamos de estar relacionados, porque tememos que esa relación pueda convertirse en una carga que no queremos soportar… pero irónicamente desesperados por relacionarnos. Es cierto, el mercado del usado tiene diversidad de productos de todas las identidades sexuales -Heterosexuales, LGTB y las que apliquen-, como solteros divorciados con hijos, solteros divorciados sin hijos, solteros altamente calificados, casados insatisfechos, etc, etc, donde me encuentro yo y posiblemente usted, deseando estrechar lazos que se puedan desanudar ante cualquier evento negativo, porque lamentablemente en eso nos hemos convertido.

Pero el problema en sí, es la manera como se dan ese tipo de relaciones líquidas. Reuniendo todas las experiencias que se cuentan en esas tardes de café, puedo argumentar que la conquista inicia con ‘likes’ a través de las redes sociales, después charlas por whatsapp, charlas por celular, se lleva acabo el evento, posiblemente dos… después silencio, silencio virtual y silencio real. Uno no sabe qué pasó, uno no sabe qué pensar. Es decir, no hubo “crush” y no es necesario tener la decencia y la valentía de decir “ehh, mira no siento afinidad, no eres tú soy yo, pero dame tiempo, blablá” y cuando se les enfrenta, porque eres una persona madura, obviamente no eres de palo y quieres sentirte querido, te dicen “tranquilo, el problema es mío, aunque suene cliché, es verdad, no eres tú… soy yo”.

¿¡Qué es estooooo!?, es más seguro un Uber dando vueltas en el mismo sitio durante más de 5 minutos.

Si las cosas son así, la verdad da miedo colocar un ‘like’ porque creerán que uno es “un gatico que maúlla y maúlla hasta que vuelvan a tirar otro pedazo de carne”. Nos toca mordernos el codo, de acuerdo a este nuevo lenguaje, en dar un ‘me gusta’ así la foto sea muy buena o la experiencia que estén publicando muy positiva, porque literalmente traduce que estamos gateando o que estamos rogando un nuevo evento. Por tanto, prefiero en mi soledad, disfrutar un café en compañía de 8 velocidades.

Es algo muy absurdo, esa inmadurez emocional e irracionalidad del uso de las TIC afecta las relaciones que se puedan dar en otro contexto. Muy bien dice los padres, cuando expresan: “uno no sabe a la vuelta de la esquina, quién sea esa persona y es mejor dejar las puertas abiertas”.

Las TIC son una herramienta poderosa, pero depende de nosotros saberlas usar. Analógicamente, es como la energía nuclear, podemos producir energía eficientemente, pero si lo deseamos, podemos matar un montón de personas. Entonces, podemos generar relaciones de trabajo, redes de colaboración, grupos de interés, o sencillamente, tener un sinfín de amigos virtuales que te han cerrado las puertas en el mundo real, por la simple razón de que no tuviste el valor de comunicar que el evento no se repetía, es decir, no hubo ‘crush’.

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