#Columna: “Todos somos indígenas”

#Columna: “Todos somos indígenas”

“Todos somos indígenas”

La Minga Indígena ha desempolvado polémicas que van desde lo político hasta lo social. Con la reclamación por sus derechos, el rechazo al ‘fracking’, la inclusión de las comunidades en el Plan Nacional de Desarrollo y la protección de líderes sociales, entre otros; también resurgió la controversia de la postura racial colombiana y el linaje que nos identifica como latinoamericanos.

En lo que va de las dos -casi tres- semanas de manifestación indígena y disturbios por parte de la Fuerza Pública, aparecieron necios y racistas que expresaron su disgusto por la Minga y rechazaron cualquier conexión social o política con las comunidades; los recursos mediáticos hicieron lo suyo y popularizaron estas voces, incrementando más el mensaje de odio y fortaleciendo a los necios al encontrarse unos con otros.

Se vende la situación como: “rechazo de algunos grupos sociales hacia las comunidades”; ah, pero esta cierta gente expresa: “maten a esos indios, menos mal soy blanca” ó “menos mal soy negra” ó “estos sucios no tienen nada que ver conmigo”.

Dejaré de ser formal también: A estas personas les faltó educación en la casa o no saben en dónde están parados, olvidan que son latinos.

El racismo se golpeará de cara cuando recuerden que América es una mezcla de razas y culturas. Colombia -como todo el continente- es blanca, negra, criolla, indígena, mestiza, aria, asiática, na-dené (otra comunidad) y hasta esquimal… lo que significa que estos necios también lo son. Todo nacido en América tiene en su sangre una mezcla ancestral de razas que nos hace únicos en la actualidad… no hay clase, religión o ciencia que lo anule.

Los hechos innegables

Recordemos la teoría ‘más oficial’ de la llegada del hombre a América: no, no comienza con Colón en 1492, de ser así, nuestra historia no consistiría en una “conquista”; la llegada del hombre fue mucho antes, con los siberianos -de aquí somos asiáticos- en grupos de cazadores, que emigraron por el estrecho de Bering (unión entre Asia y América) en busca de comida y bienestar por la extinción de megafauna. Nacieron las comunidades, las más reconocidas estuvieron en Perú (Caral, Inca), México (Azteca, Maya) y Ecuador (Valdivia). Luego de ello, hubo una presunta ocupación de los vikingos -lo blancos y “arios”- en el continente, la cual fue breve y no tuvo mucha acentuación en los indígenas. Finalmente llegaron los españoles y portugueses a América -también los blancos y “arios”-, concibieron la esclavitud -lo afrodescendientes- y personalmente, podría decir, nació Latinoamérica con su singulares razas como la criolla o ‘mestiza’.

Desde la conquista predomina aquella hegemonía del ‘pensamiento y sociedad eurocentrista por encima de, y superior, a las costumbres y población interracial’; aparentemente este ideal logró sus objetivos a tal punto que, entre nosotros mismos, subyugamos a los nuestros por tener un estilo de vida y tradiciones diferentes. Sólo por continuar siendo una comunidad autónoma, una tribu. Esto ha llegado demasiado lejos, le estamos faltando el respeto a los mayores, quienes están de primero en la tierra antes que nosotros, pues nunca han sido los españoles… por cada insulto a la población indígena, un latino se borra un tercio de linaje, es decir, se desaparece a sí mismo. Es mejor decir con orgullo que eres “cholo” a despojarte de tu ser y origen de la tierra, ¿no es así?

La ascendencia imborrable

Quien niega, desconoce o repudia la raza indígena, y es latinoamericano, necesita urgentemente una escalera para bajarse de la nube donde está o regresar a un salón de clases para repasar ciencias sociales e historia de América. Todos somos indígenas, la base de la construcción del continente y nuestra diversidad son las comunidades. Esto es intachable, invulnerable e histórico. Así como la Minga Indígena, nos afecta a todos por igual, incluso aquellos que no necesariamente tienen que ver, nos acobija, pues si bien podemos tener la piel de un color diferente, somos parte de un mismo país y todos somos humanos.

Todos.

Escrito por:

Nathalia Andrea Marin Palomino

 

Comentarios

comentarios

Leave a Reply