#Columna: Un poema

#Columna: Un poema

Un poema

Es un poco más de medio día, hace sol y lo acompaña una ligera brisa.  Camino distraído por un mercado de pulgas.  Escucho el sonido de un violín, la melodía que suena es agradable.  Me guío por ella para ver quién está tocando el instrumento. El músico está ubicado al frente de la pared amarilla de una tienda. Un sombrero, en el que se alcanzan a distinguir unas monedas y billetes, reposa en el piso. Pienso que la eternidad debería ser tal cual como ese momento: sin grietas, calmo, compacto.

A la izquierda, a solo unos cuantos pasos del violinista, se encuentra un hombre flaco con pelo hasta la barbilla. Lleva un saco gris, pantalón del mismo color y mocasines negros.  Sobre sus muslos reposa una máquina de escribir blanca, y al lado, sobre una caja de madera, un letrero que dice: “Escribo poemas.” Al lado del aviso hay una cajetilla de cigarrillos Pielroja, un encendedor verde fosforescente y un libro.

Le pregunto que en qué consiste.  “Usted le pone el precio al poema, puede escoger unos que ya tengo escritos o me da el tema y yo intento escribirlo.  Le digo que quiero uno nuevo.  “¿Sobre qué?”, me pregunta. “El futuro”, le respondo. “¿Qué del futuro?”, vuelve y pregunta.  “La incertidumbre que carga”, respondo.

El poeta agarra la mitad de una hoja carta y, con una parsimonia llena de movimientos elegantes, centra la hoja en la máquina de escribir.

Agacha la cabeza y comienza a tamborilear con unos dedos largos sobre la máquina.  Está, imagino, asimilando el tema, mientras esculca en su cabeza la palabra precisa para dar inicio al poema.

Después de más o menos un minuto, comienza a teclear con decisión.  El chasquido de las teclas tiene ahora al violín como música de fondo. El hombre teclea como si su musa le estuviera dictando el poema.

Cuando termina saca la hoja y me la pasa, la tinta es de color morado.

 

“Si el destino no permite
Cambia el destino

ese temor del futuro
solo existe en la ausencia
del sueño y la pasión

Toma los dados de la suerte
arrebátale a todo misticismo
el poder en tu vida
y lanza los dados
apuesta
y si pierdes es tu derrota

y si ganas
tu victoria
no la del destino

no la de la vida escribiendo en ti
sino tu propia mano
que mueve los días”

– Poeta de Mercado de pulgas –

Me pregunta qué tal me parece, como dando a entender que puede escribir otro si no me gusta.  No sé mucho de poesía, pero me gusta. Me gusta mucho lo de los dados y la mano que mueve los días.

Saco un billete para pagarle el poema y me despido dándole un apretón de manos.

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