#Columna:¿Cómo sabe que el suyo es el verdadero? y Ciudadanos por mitad

#Columna:¿Cómo sabe que el suyo es el verdadero? y Ciudadanos por mitad

¿Cómo sabe que el suyo es el verdadero?

Los babilonios tenían varios, así como los egipcios y los griegos. Desde épocas tan antiguas nos postramos frente a estatuas gigantes o altares adornados de las mejores piedras divinas, musitando frases que se repiten y se repiten, generando alguna forma de consuelo en el pensamiento de quien las suelta. Pero, ¿cómo sabían ellos que el suyo era el verdadero? Después de todo, habían adoptado elementos de culturas anteriores y los mezclaron ingeniosamente con relatos propios, ejercicio que da como resultado una ideología nueva, con enseñanzas nuevas y palabras nuevas. Solo que nada de eso es nuevo. No lo era y no lo es.

El mejor ejercicio de ese tipo es más barato que cualquier coliseo adornado de vitrales: lo único que necesita es su pensamiento. Detenerse en medio de cualquier momento libre, pensar qué tanto dependo de una historia adoptada de millones más para vivir tranquilo y feliz. En el mejor de los casos, la conclusión apuntará a que no necesitamos ninguna historia para ser emocionalmente autónomos. Nuestra educación psicológica nos ha enseñado que confiar en una historia fantástica nos otorga cualidades por una única y sencilla razón: nos libera de culpas y remordimientos. Pensamos que alguien mejor puede hacerlo por nosotros. Caemos en un facilismo basado en… ¿una historia?

Por eso, no hay nada mejor que recordar las palabras de Douglas Adams, cuando se preguntaba si no era suficiente contemplar la hermosura de un jardín sin pensar que hay hadas entre sus flores

 

Escrito por:

Camilo Van Der Huck

Ciudadanos por mitad

Los jóvenes, siendo la excusa perfecta para que la sociedad diga que somos parte fundamental del futuro, nos hemos convertido en un material manejable pero casi intrascendente. Y no lo digo por nuestras capacidades, es decir, ninguna otra generación tiene las capacidades digitales que esta las tiene ni el desarrollo para ser tan interculturales como los Millennials o los centennials son, me refiero que somos manejables y descartables por personas que, desde su posición, usan su poder para no dejar trascender lo que ellos llaman “el futuro”.

¿Ejemplos? Podemos encontrar en todas las empresas con el practicante que nunca deja de ser practicante por economía, por el que “maneja” las redes de la empresa porque es el pelao’ tecnológico y se le paga cualquier dinero para que “juegue” o hasta cuando piden experiencia de tres años, tres milagros concebidos, dos escaldas al Everest y una pasantía en el África, para un puesto operativo. Nos consideran ciudadanos por mitad, lo vemos y nadie lo dice, pero la importancia de esto es reconocernos y plantear. El emprendimiento hoy más que nunca es de las nuevas generaciones, las formas de crecer socialmente, vienen lideradas por ideas nuestras. Hoy más que nunca la revolución es ser y hacer lo que los demás no pueden y nosotros, tenemos claro que el mundo y nuestras capacidades con más grandes que el ego.

Escrito por:

Juan David Garzón

@Juandescribe

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