#Columnista: Algunas consecuencias

#Columnista: Algunas consecuencias

Algunas consecuencias

De la mala educación

 

Reflexión inicial: La educación no es un negocio más, no comparte la lógica de mercado oferta y demanda. El estudiante no es el cliente del profesor. El profesor no es el amigo del estudiante, así como el padre tampoco lo es de su hijo, es su padre. En la academia se enseñan herramientas y conceptos para afrontar el mundo actual, en la casa se forma en valores.

  • Una educación ausente de elementos y argumentos para analizar, comparar y proponer, genera personas sin capacidad de cuestionar, con falta de pensamiento crítico. Por eso tragamos entero y somos manipulados fácilmente.
  • Problemas básicos y dificultad con comportamientos como saludar, dar las gracias, y la falta de formación en valores y normas de convivencia cívica; genera problemas de interacción con los demás y ‘personas-problema’ para la sociedad, debido a su mala educación.
  • De una débil formación académica se derivan dificultades para asimilar y comprender un conocimiento nuevo, un oficio, seguir una instrucción. Mejor dicho, uno se vuelve más lento, ‘mermado’ para las exigencias cotidianas.
  • Desde pequeños nos educan para trabajar individualmente, con egoísmo y comparándonos con el otro. Carecemos de elementos y formación que facilite el trabajo en equipo y el progreso general. Por eso pensamos y actuamos primando el interés individual sobre el general. Un primer paso para la corrupción.
  • La carencia de conocimientos básicos en historia, literatura, arte y cine genera personas sin la capacidad de hacer una lectura completa y adecuada de lo que sucede. Hasta para entender los chistes de un capítulo de Los Simpson se requieren unas mínimas bases de cultura general y poder ir más allá del ¡Dóh! de Homero.
  • Falta de educación y mal comportamiento vial como pasarse el semáforo en rojo, estacionar en sitios de flujo vehicular y no caminar por la cebra; no solo generan riesgos para las personas, sino que afectan la movilidad de los demás.
  • No reconocer los símbolos patrios, la historia de nuestro país, no entender el funcionamiento del Gobierno. De ahí parten los problemas de identidad, apatía, poca participación y abstención en las elecciones. Por eso nos meten el dedo a la boca todo el tiempo y a veces ni nos damos cuenta.
  • Cuando los padres de familia no quieren que sus hijos sufran y les facilitan la vida en casa, en realidad le están dificultado el enfrentamiento con la realidad. Estamos formando personas que no aceptan la frustración y adversidad, incapaces de afrontar la complejidad de la vida.

Escrito por: César López

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