El chontaduro de la Negra Fina

El chontaduro de la Negra Fina

Foto: Lina Botero

Yo le digo a qué supo MamaJulia en la noche del 30 de agosto. MamaJulia y los Sonidos Ambulantes supo a los brillos intensos de esos instrumentos de viento que no se callaron un solo segundo. MamaJulia supo a una marimba tocada por un hombre con más energía que aquel bombillo que lleva prendido más de cien años.

MamaJulia supo y olió a chontaduro por más de una hora y media. Y vendiendo escobas, trapeadores, chontaduro maduro, notas musicales y un suin impregnado de la tierra que la crió, salió la Negra Fina a mostrar de qué estaba hecha. Esa negra fina vendió todo lo que tenía, porque con ese sabor con el que cantó comprobó que ese adjetivo que la califica es propio de ella y de nadie más.

En la noche del jueves, en un auditorio con capacidad para unas 300 personas, MamaJulia llevó a niños, jóvenes y adultos a una gozadera de muchos instrumentos. Imagínese un jam session lleno de los artistas más talentosos que puede producir su tierra. Imagínese a Jacobo Vélez jugando a tener pulmones de acero.  Imagínese a Zully Murillo siendo la madre tierra y cantándole a un niño para que se duerma sin tener miedo. Imagínese la sabrosura de la gente de Don Palabra metiendo la cucharada con la particularidad de sus rimas.

Imagínese que anoche hubo una oda al sabor del asfalto con el olor de la tierra caliente de Cali. Imagínese que MamaJulia es una agrupación que está llegando lejos y que anoche demostró por enésima vez que no sólo tiene a su negra fina, sino una voz, una composición y un sabor de un nivel exquisito, de un nivel fino, bien fino. 

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